Plan Trienal 2012-2015

VIVIR Y COMUNICAR LA VIDA EN CRISTO A VENEZUELA

Crecer en Cristo, para mantener la unidad en la fe, que es fruto del Espíritu,

mediante el vínculo de la paz (Cf. Ef 4)

Junio 2012


INTRODUCCIÓN

El presente Plan trienal de la CEV 2012-2015 es producto del trabajo de los diversos órganos de la Conferencia Episcopal Venezolana, canalizado a través de la Secretaría General y los diversos Departamentos y servicios pastorales (SPEV) que la conforman. Responde a un mandato del Concilio Plenario de Venezuela, quien ve en él un “instrumento para la evangelización y animación pastoral” (ICM 239).


Recoge los desafíos pastorales que el mismo Concilio Plenario trazó y que la Conferencia Episcopal ha ido progresivamente asumiendo, para propiciar la renovación eclesial y un mayor dinamismo evangelizador, en la línea de la comunión y la solidaridad.


Toma en cuenta también las grandes líneas de reflexión teológico-pastoral del magisterio episcopal latinoamericano y caribeño, especialmente las del Documento de Aparecida, y la coincidencia, en estos años, de acontecimientos de especial relevancia para la Iglesia Universal como son la celebración del cincuenta aniversario del inicio de los trabajos del Concilio Vaticano II, - momento de gracia para la Iglesia de nuestros tiempos -, la celebración del Sínodo sobre la Nueva Evangelización y el Año de la Fe.


Coincide la realización de este Plan con el proceso de preparación, realización y proyección del 4 Congreso Americano de Misiones (CAM) y el 9 Congreso Misionero Latinoamericano (COMLA), por lo cual la dimensión misionera, impulsada, a partir de Aparecida, a través de la Misión Continental Evangelizadora, tendrá un lugar de importancia.


En la elaboración de este Plan se ha seguido el ya tradicional método del VER, JUZGAR y ACTUAR, por el que luego de realizar una mirada global sobre nuestra realidad social, eclesial e institucional, basada fundamentalmente en los análisis que nos legó el Concilio Plenario y, luego de iluminar esa misma realidad con la Palabra de Dios y con las enseñanzas del Concilio, se trazan algunas líneas fundamentales de acción, en continuidad con los programas que se han adelantado desde la Conferencia Episcopal en los últimos trienios.
En coherencia con lo señalado por el Concilio Plenario, quien nos ha pedido “entregar la Biblia al pueblo”(PPEV 151-156), se ha querido dar especial realce en la inspiración e integración de los contenidos de este Plan a la Palabra de Dios, de modo que el mismo Plan se convierta en una lectura orante que nos lleve a la adhesión de corazón y la entrega vital a la persona y mensaje de Jesucristo (Cf. PPEV 106).


Reconociendo la necesidad de crecer en el espíritu de la planificación pastoral que nos solicita el Concilio, esperamos que el trabajo realizado resulte muy útil y que cada vez sea mayor la participación de todos los miembros del Pueblo de Dios en estos ejercicios de programación de nuestra acción evangelizadora en “un auténtico signo de comunión y corresponsabilidad en la Iglesia” (CVI 92).

+ Jesús González de Zárate
Obispo Auxiliar de Caracas y
Secretario General CEV


I - LA VIDA DE LA SOCIEDAD Y DE LA IGLESIA EN VENEZUELA
El siguiente análisis de la realidad social y eclesial de Venezuela tiene como referencias fundamentales los documentos del Concilio Plenario de Venezuela, el Documento de Aparecida y las Exhortaciones Pastorales del Episcopado venezolano publicadas en los últimos años.

1— UN PAÍS EN CAMBIO:
La actual situación de Venezuela tiene como horizonte general de referencia el cambio de época que caracteriza al mundo cultural de la mayor parte de los habitantes de nuestro país, especialmente en las grandes ciudades, y que se expresa en el fenómeno de la globalización (Cf. Doc. Aparecida 33 –37).

La concepción post-modernista de una vida libre de ataduras, cuestionadora de las verdades universales y los valores absolutos para la adaptación y satisfacción personal, va impregnando las conciencias de los ciudadanos y en particular de los destinatarios del mensaje evangélico.

A esto se añade la transformación general que produce la puesta en marcha, desde hace más de una década, del proyecto político e ideológico llamado a sí mismo Socialismo del Siglo XXI que, sin ofrecer ninguna definición clara, conquista a una población necesitada a través de múltiples dádivas y ofertas de mejoría personal.
En ese marco general, y de cara a la acción evangelizadora que le corresponde adelantar a la CEV, destacamos los siguientes rasgos:

1.1. Crisis de valores y relativismo moral
Sin duda alguna, la realidad venezolana está signada en la actualidad por una progresiva pérdida de los valores esenciales y un permisivo relativismo moral, que van deteriorando el entramado social y la convivencia.
“Nuestra cultura vive una crisis de los valores morales, especialmente de la verdad y de la justicia, del respeto a la vida, del amor al trabajo. Esto se experimenta en el aumento de la violencia y la corrupción, la mentira, el facilismo, el aprovechamiento ilícito de los negocios y el atropello a los valores familiares, que ha invadido todo el ámbito social, político y económico, con gravísimas consecuencias en el empobrecimiento, en el ejercicio de la actividad política y económica, y en la perversión en el sentido moral de muchos venezolanos” (CIGNS 50).

“La realidad social que se ha venido gestando y reforzando en esta época, y en la que estamos inmersos, está lejos del ideal evangélico… Se promueve el individualismo como forma de vida. Cada uno hace su vida sin los demás, sobre los demás o contra ellos. Se tiende a tratar a las personas como cosas, olvidando su dignidad, diferencia y misterio. Las relaciones se tornan funcionales e interesadas. Los otros se convierten en instrumentos que usamos para nuestros intereses, caprichos y conveniencias personales o grupales. Nos acecha el riesgo de la insensibilidad, de la falta de compromiso en lo social y político. Tendemos a instalarnos en nuestras seguridades y comodidades. Este individualismo está pasando al nivel de la conciencia moral: cada quien pretende decidir o justificar lo que es bueno y lo que es malo. Se termina viviendo un relativismo moral “(PPEV 28.30).

“La crisis de conciencia y vivencia humana plantean una serie de problemas éticos en términos de convicción, responsabilidad, esperanza, particularmente en nuestra Venezuela, en lo relativo a los valores a la vida, la verdad, la libertad, la fraternidad y la paz; e igualmente, se experimentan una serie de problemas religiosos relativos al sentido de Dios, a la necesidad de la salvación , al papel de la Iglesia, al valor de la espiritualidad cristiana, y al discernimiento de las relaciones con otras creencias y prácticas religiosas” (ECV 58).

En este horizonte de crisis de valores, destaca de modo particular el aumento de la violencia
“En los últimos años se ha incrementado la violencia y el delito, especialmente contra la vida, la integridad personal y la propiedad.… La delincuencia, que aumenta vertiginosamente, destruye propiedades, debilita la confianza, deteriora la inversión, ahuyenta el turismo, negándose de esta manera fuentes de ingresos del país” (CIGNS 39-40).

Los alcances de este grave fenómeno de la violencia, concebida como un valor para algunos grupos de personas, se están haciendo globales y se extiende incluso a poblaciones pequeñas (Cf. Documento Asamblea Conjunta CONVER-CEV). 

1.2. Tendencias políticas encontradas:
División, confrontación, intolerancia, negación al derecho a la pluralidad de ideas y de caminos para encontrar el bien común están a la orden del día en la Venezuela del Siglo XXI.

“Progresivamente se ha desarrollado una tendencia de fricción y de signos de división en la sociedad, que influye en la vida de la Iglesia; por lo tanto, se nace necesario vivir un proceso de conversión y de reconciliación en el Pueblo de Dios como signo de comunión y unidad” (CVI Desafío1).

“Es preciso señalar que en la coyuntura del país existe el peligro de varias tendencias encontradas, como el cuestionamiento a la democracia formal, el resurgimiento del militarismo, el predominio del Estado, el centralismo, la creación de mecanismos de aparente participación que en realidad son excluyentes, y que corren el riesgo de ahogar a nuevos movimientos sociales y al mismo proceso de descentralización” (CIGNS 44).


1.3. La vulnerabilidad de los Derechos Humanos
Un auténtico Estado de Derecho está cimentado sobre la base del respeto a las garantías constitucionales, especialmente a la vida y dignidad de todos los seres humanos, sin exclusiones, ni discriminación alguna.
“Si bien hay un esfuerzo en el país por brindar protección constitucional y legal a la ciudadanía y defender sus derechos humanos, la situación en este campo sigue siendo preocupante … La deficiencia en la administración de justicia, la crisis del sistema penitenciario y la ineficiencia de los organismos de seguridad, son aspectos innegables de la crisis social … La agresión de los derechos humanos se ve especialmente reflejada en la inseguridad personal, el atropello judicial, la represión, la violencia en nuestros barrios, con sus consecuencias de muerte y desolación, entre otras. Esto ha sido especialmente grave en la frontera y en la agudización del problema de los desplazados y refugiados” (GIGNS 26.27.29).

Una situación que clama al cielo es la que viven los privados y privadas de libertad en las cárceles y centros de reclusión del país, azotados por el hacinamiento, el retardo procesal, la insalubridad, la falta de oportunidades para la reinserción social y de manera particular por la violencia, que cobra centenares de vidas.
Muy bien describe esta problemática el CPV:

“Graves problemas afectan al sector penitenciario. En los centros de reclusión se producen serias violaciones a los derechos humanos debidas, entre otras cosas, a los retardos procesales, al hacinamiento y a las deplorables condiciones de salubridad, a la falta de recursos, el tráfico y consumo de drogas, que ocasionan, con frecuencia, conflictos que causan muertos y heridos” (CIGNS 41).

Mientras algunos han perdido su libertad y están en infrahumanos centros de reclusión venezolanos, otros muchos están perdiendo la libertad constitucional de expresarse libremente.

Sin Libertad de Expresión no hay democracia. Por ello preocupan los constantes atentados contra la libre prensa y la libre opinión:

“En ocasiones las instituciones que detentan el poder, por motivos políticos o económicos, entre otros, coartan la libertad de expresión, amedrentando, interviniendo, manipulando las políticas comunicacionales, estableciendo normas y reglamentos limitantes, controlando los medios y creando legislaciones coercitivas que ahogan la libertad de expresión y violan el derecho a la información” (PMC 42).

Otro grave problema que afecta a la población venezolana es el desempleo, que mantiene fuera del aparato productivo y por ende de la posibilidad de mejoras en la calidad de vida, a un importante número de venezolanos y venezolanas, especialmente jóvenes.

“Las dificultades recientes en torno al empleo, especialmente agudas en la población juvenil, lleva a que aumente el número de jóvenes que ni estudian ni trabajan. De esta manera se frustran las expectativas de muchos jóvenes, se oscurece el horizonte de su integración en el mundo adulto por el camino de la profesión o del empleo; se alienta la emigración hacia horizontes nuevos o a vivir en espacios tentadores de ocio y delincuencia” (JBNJ 34).

La situación de la mujer amerita una reflexión particular por su impacto en una sociedad matriarcal como la nuestra: “El creciente número de mujeres solas con hijos constituye el nuevo rostro femenino de la pobreza” (IF 20).

Dada la importancia de la educación para alcanzar el desarrollo humano integral, preocupa sobre manera la realidad del proyecto educativo que se ha ido imponiendo en el país: “Hay un sistema educativo al servicio de un determinado proyecto político, con exagerado militarismo, visión parcializada de la historia y reducción e imposición de los modelos inspiradores presentados, en procedimientos que resultan arbitrarios y excluyentes” (Cf. Sobre la actualidad educativa del país, CEV 2008).

Además, es un sistema deteriorado en su calidad que alcanza incluso a la formación docente, sin superar nunca la grave problemática arrastrada por años y presente en todos sus actores.

Asimismo, es importante destacar que frente a los ingentes problemas sociales y económicos que padece la población, particularmente los más desposeídos: “Se ha acentuado una visión paternalista que tiene como consecuencia la manipulación de la población, la marginación, y la exclusión de muchos del bienestar económico social” (CIGNS 15).

2 — UNA IGLESIA EN DINAMISMO CONCILIAR

Entre el año 2.000 y 2.006 se realizó el Concilio Plenario de Venezuela, el cual recoge en sus 16 documentos una realidad eclesial marcada por luces y sombras.
Hoy la Conferencia Episcopal Venezolana quiere poner en marcha las orientaciones del Concilio, asumiendo el desafío de contribuir a superar algunas realidades que describimos a continuación:


2.1. La persistencia de una pastoral de conservación y poca misionera
Afirma el Concilio:
“Reconocemos que en no pocos casos, hemos perdido la mordiente profética de nuestra fe. Hemos perdido empuje y no nos dejamos llevar suficientemente por la fuerza transformadora y vigorosa del Evangelio, No siempre hemos hablado debidamente. No siempre damos testimonio con la vida de cada día, de lo que predicamos. Más bien hay signos de que, a veces, nos hemos plegado al materialismo y al consumismo dominante. Hay ruptura entre fe y vida” (PPEV 27).


“La mayoría de las veces la acción pastoral da por supuesta la fe en Jesucristo y su proyecto liberador y ha prescindido del anuncio evangélico. Ella se ha reducido a una instrucción pre sacramental y a unas celebraciones no siempre comprendidas y vividas por los participantes, sin tomar en cuenta el real grado de fe de los mismos; se ha dirigido a bautizados sin tener en cuenta su compromiso como creyentes y se ha descuidado la evangelización como tarea permanente” (PPEV 25).


Haciendo una mirada crítica de nuestra propia realidad eclesial señala: “Constatamos que la comunidad cristiana es poco misionera. En general no es significativo el impulso misionero de las organizaciones de Iglesia. La sociedad está muy centrada en el templo: se espera que los fieles acudan a él en vez de ir a su encuentro. Las formas tradicionales de acción pastoral no son suficientes para llegar a todo el Pueblo de Dios; moldeadas para un tipo de sociedad más bien rural, escasamente responden a las circunstancias en que se vive hoy día… No tenemos un plan pastoral orgánico, que incluya una acción permanente y consistente para llevar la Buena Noticia de salvación a los que están lejos y responda a los desafíos que plantea la multiplicación de los movimientos religiosos” (PPEV 44).

En relación con la exigencia evangélica del servicio a los pobres y la promoción humana, como dimensión constitutiva de la fe cristológica (Cf Doc. Aparecida 393) se constata: “En muchas circunstancias y situaciones los miembros de la Iglesia no hemos llevado a cabo una decidida acción por los pobres.

En algunos existe el peligro de acostumbrarse, considerando como naturales la creciente brecha entre ricos y pobres, la ausencia de condiciones y oportunidades para una vida digna, la falta de solidaridad, las diferencias económicas y la mala distribución de personal en las estructuras eclesiales. No hemos reconocido y combatido suficientemente las causas estructurales que produce la exclusión de muchos y los privilegios de pocos” (PPEV 26).

A pesar de estas limitaciones, son signos de esperanza y de la búsqueda de un mayor compromiso evangelizador, el hecho de que:

“La Iglesia en Venezuela cuenta con muchas personas que viven con entereza y alegría su fe, dan testimonio de una vida acorde con el mensaje del Evangelio, se entregan generosamente a hacer el bien, siendo sal, luz y fermento para una sociedad mejor. Es un haber importante que, con límites y dificultades, constituye una realidad valiosa y esperanzadora. (PPEV 6)… La mayor presencia de la Iglesia en los sectores marginales, así como la preferencia y compromiso por los excluidos, manifestada con hechos, se convierte también en anuncio profético… (PPEV 19)… Es un signo alentador comprobar diferentes iniciativas de evangelización en las grandes barriadas de nuestras ciudades. Algunas parroquias urbanas y suburbanas se están estructurando en sectores, organizándose como comunidad de comunidad de comunidades. En ellas se gestan propuestas pastorales nuevas y creativas… Hay creciente apertura para hacerse presente en los nuevos areópagos” (PPEV 21).

2.2. La falta de una espiritualidad de comunión

A 50 años del Concilio Vaticano II la vivencia de una auténtica Espiritualidad de Comunión sigue siendo en Venezuela una tarea pendiente:

“En estos últimos años se ha dado un cambio en la vida organización y actuación eclesial, fruto de asumir – aunque lentamente- lo propuesto por el Concilio vaticano II. El Concilio Plenario de Venezuela quiere ser una respuesta a esta propuesta de renovación eclesial” (CVI 9).

“Esta imagen diferente de la Iglesia se evidencia en realizaciones como: una acogida de la colegialidad del Episcopado tanto en sus declaraciones como en algunas acciones pastorales que revelan una conciencia creciente de comunión.

Asimismo, se ha fortalecido la relación comunional de los obispos, sacerdotes, vida consagrada y fieles laicos, a través de organismos colegiales, bien a nivel nacional y de las iglesias particulares, los trabajos de pastoral de conjunto y los encuentros fraternos. Este fortalecimiento se hace visible en la mutua implicación de la Conferencia Episcopal Venezolana, la Conferencia Venezolana de Religiosas y Religiosos, y el Consejo nacional de Laicos” (CVI 10).


La noción de Iglesia Pueblo de Dios tan necesaria para asimilar el soplo renovar del Concilio Vaticano II en las estructuras eclesiales y planes pastorales continúa interpelando el ser y quehacer de la Iglesia en la actualidad:
“A pesar de los esfuerzos por avanzar hacia una Iglesia-comunión, persiste una identificación de la iglesia con sus expresiones institucionales y jerárquicas” (CVI 14).


La comunión y participación como distintivos del estilo eclesial también es un desafío:

“En algunos pastores hay una deficiencia en la comprensión de la teología del ministerio y del sentido de la corresponsabilidad pastoral del Pueblo de Dios, lo cual se traduce en una actitud individualista, sin clara conciencia colegial y de solidaridad, con escasos signos de comunión de bienes, y que en la práctica se hace explícito en un monopolio o concentración de decisiones y funciones” (CVI 16).

“Ordinariamente se comprueba que no existe una integración consciente y efectiva entre todos los pastores en asumir las orientaciones pastorales de la CEV” (CVI 17).

2.3. El escaso protagonismo de los laicos en los diversos ambientes de la sociedad

Los laicos representan la gran mayoría de los miembros de la Iglesia, de allí la importancia de su protagonismo en la acción evangelizadora.

Insertos en el mundo, su compromiso bautismal les exige “buscar el reino de Dios tratando y ordenando, según Dios, los asuntos temporales” (Cf LG 31).

“Los laicos van descubriendo poco a poco su verdadero sentido de ser Iglesia, no sólo de pertenecer a ella… sin embargo un gran número de laicos no conocen el verdadero significado de su Bautismo… en general, les falta conciencia de la propia inserción en la comunidad eclesial… se observa todavía un marcado clericalismo de la institución eclesiástica y, en buena parte del pueblo sigue arraigada la mentalidad de una Iglesia jerárquica y un laicado pasivo” (LCV 17.19.20.40).

“… No existe una clara conciencia del carácter secular del laico para entender que el mundo en que vive es el ámbito donde debe actuar y dar testimonio de su cristianismo y transformarlo. Esto hace que el laicado católico venezolano no tenga aún una presencia significativa, calificada, en la vida nacional; hay individualidades, pero no un laicado influyente en los ámbitos social, político, económico, a pesar de que Venezuela es un país mayoritariamente católico” (LCV 55).


Es signo de crecimiento el que:
“Se ha ido consolidando el compromiso del laico en la sociedad. Crece la conciencia y el trabajo a favor de la defensa de los derechos humanos. Hay significativos esfuerzos por parte de las organizaciones sociales, especialmente populares, destinadas no sólo a paliar situaciones difíciles o cubrir áreas no atendidas por el estado, sino a fortalecer a las personas como sujeto público organizado. Hay además, una influyente acción de los laicos en diferentes formas e voluntariado, y en instituciones de carácter civil. A favor de la mujer, de los niños, de los ancianos, de los presos y en los entes de ayuda socio- económica (cooperativas, obras benéficas), entre otras” (LCV 47).


De manera particular, “La educación ha sido una de las formas más ricas y significativas del apostolado laical en la evangelización de Venezuela” (LCV 48).

3. LA CONFERENCIA EPISCOPAL ORGANISMO COLEGIAL AL SERVICIO DE LAS IGLESIAS PARTICULARES DE VENEZUELA:

Los rasgos aquí descritos son el producto de la reflexión que, a través de diversos encuentros, realizaron los directores de los diversos departamentos del Secretariado de la Conferencia Episcopal en los últimos meses. De cara a:

3.1. La Misión de la CEV
La Conferencia Episcopal conserva el reconocimiento institucional de la sociedad venezolana. Ha querido ofrecer su servicio evangelizador a todos, sin distinción, e iluminar el quehacer nacional más allá de la diatriba política que ha marcado la vida del país en la última década.
Desde el Secretariado Permanente, la Conferencia Episcopal presta un servicio cualificado a las Iglesias particulares de Venezuela, a través de una gran variedad de programas pastorales, algunos de gran proyección y larga data.

3.2. La organización del Secretariado PermanenteLa estructura organizativa del Secretariado es clara. En la actualidad, la mayoría de las Comisiones Episcopales cuenta con un Director de Departamento que les ayuda a llevar adelante sus programas pastorales. Ahora bien, no siempre resulta clara para todos la interrelación entre la Secretaría General y las Comisiones Episcopales.

Sin embargo, en los últimos tiempos, se ha producido un debilitamiento institucional del SPEV. Contribuyen a ese decaimiento el clima de constante agitación que vive nuestro país que desvía constantemente los esfuerzos hacia realidades coyunturales, las limitaciones económicas, el estancamiento de las líneas gerenciales y de comunicación organizacional, así como la ausencia de parámetros comunes para la planificación y evaluación de sus programas.

A pesar de que hay una conciencia creciente en la importancia de una pastoral de conjunto, los proyectos pastorales siguen siendo muy parcelados, lo que impide sumar esfuerzos para un mejor aprovechamiento de los recursos. Falta articulación entre los diversos Departamentos y permanece en la organización una cierta mentalidad de “conservación”, por lo que se repiten automáticamente los programas pastorales, dándose algunas resistencias a los cambios, evidenciándose dificultades para responder a los nuevos retos pastorales.
Al mismo tiempo se desconoce muchas veces la existencia de manuales de procedimientos, falta definición y naturaleza de los cargos y hay dispersión en el uso de denominaciones.

Aunque existe una identificación de los Directores con el trabajo que realizan y están contentos por él, se echa de menos la definición de un “perfil” del Director de departamento y del empleado que está llamado a trabajar en la Conferencia Episcopal.

Constituye una limitación organizativa el que algunos Directores no puedan dedicarse a tiempo completo a la tarea que se les ha asignado.

Existe una baja rotación del personal en las diversas áreas, lo que conlleva a que se tenga un personal con muchos años de servicio. Sin embargo, no existe un itinerario formativo para el personal en lo humano y espiritual, y el acompañamiento espiritual es escaso. No hay inversión para la formación del recurso humano.

3.3. Los espacios físicos de la CEV y el SPEV

La Conferencia Episcopal Venezolana cuenta, desde hace dos décadas, con una amplia Sede, conformada por el edificio administrativo (La Casona) y la Casa de Retiros Mons. Ibarra, que permiten albergar el conjunto de sus Departamentos y servicios, y realizar las actividades de animación pastoral a favor de las Iglesias particulares de nuestro país. Se encuentra ubicada en un ambiente agradable, rodeada de zonas verdes, de relativo fácil acceso por la autopista, el Metro de Caracas y otros medios de transporte. Cuenta también con servicios de capilla, cocina y comedor, para los participantes de los encuentros, los cuales están a la disposición de los empleados que así lo requieran. Cuenta además con la posibilidad de estacionar un significativo número de vehículos.
Sin embargo, la extensión de la misma, y el hecho que la sede de servicios administrativos no es adecuada para el fin que cumple, va acumulando en el tiempo problemas que dificultan el correcto desarrollo de sus actividades.
Junto al problema de la seguridad interna, generado por los amplios espacios abiertos y la imposibilidad de brindar un más eficiente servicio de vigilancia, se suman el deterioro creciente de la infraestructura, servicios sanitarios en estado precario, el mobiliario obsoleto, y las amenazas para un regular servicio eléctrico, telefónico y de Internet.
Gracias al apoyo de algunos donantes, se ha podido hacer recientemente una refacción integral de algunas áreas de la Casa Mons. Ibarra, lo que permite un mejor servicio de las mismas

3.4. Las herramientas tecnológicas en el trabajo pastoral del SPEV.

Todos los Departamentos cuentan con equipos de computación y el personal tiene un dominio básico de las herramientas informáticas. Se manejan regularmente cuentas de correo electrónicos en todas las dependencias. Algunos Departamentos utilizan las redes sociales, y tienen “blog”, y la mayoría dispone hoy de página web.
No obstante, muchos de los equipos de computación no disponen de tecnología actualizada. No se cuenta con un técnico capacitado en el área informática, por lo que el mantenimiento de los equipos no es regular.
La Página web institucional de la Conferencia no se ha actualizado y es poco interactiva. Falta la incorporación de herramientas tecnológicas para realizar encuentros, reuniones y tareas virtuales.
Con el Concilio Plenario podríamos afirmar que en la Conferencia Episcopal también se cumple que:
“La Iglesia utiliza con timidez y desarticulación los Medios de comunicación Social, que se han convertido en el principal vehículo de ideas y mensajes. No se tiene influjo significativo en este campo. No existe una política comunicacional propia“ (PPEV 46).

3.5. El financiamiento de la acción evangelizadora

Una de las realidades que mayor preocupación ocasiona en los últimos tiempos es la posibilidad del sostenimiento integral de la acción del Secretariado y el financiamiento de los proyectos pastorales que llevan adelante los diversos departamentos. Ingresos esporádicos, falta de fuentes de financiamiento propias, escaso personal y mal pagado, insuficiencia de insumos, deterioro de la infraestructura son factores que afectan el normal desenvolvimiento del trabajo de la Conferencia Episcopal.
Dada la actual situación del país, hoy no se cuenta con ningún apoyo económico del sector oficial y se han reducido las fuentes de financiamiento privado.
A pesar de los esfuerzos realizados en este sentido en pasados trienios, la capacidad de elaboración y planteamiento de proyectos a instituciones no gubernamentales como fuentes de financiamiento, es una alternativa disminuida. No existe una cultura organizacional de presentación de proyectos, por lo que se siente como una importante carencia la falta de un personal especializado en la elaboración de proyectos pastorales.
Entre nosotros resulta una realidad preocupante lo que ya afirmaba el Concilio:
“Se carece del presupuesto necesario para organizar una auténtica pastoral de conjunto. No existe la estructura pastoral acorde a las necesidades de la evangelización” (CVI 24).
Se ha procurado mantener al día la información administrativa, particularmente, aquella que se refiere a los proyectos pastorales.

II - LA VIDA NUEVA EN CRISTO

La Palabra de Dios ilumina nuestra realidad y nos anima en la misión de construir el Reino de Dios en tierras venezolanas.

En Cristo, Camino, Verdad y Vida, se encuentra la plenitud del misterio salvífico y redentor, que nos convoca a vivir el mandamiento nuevo del amor, a anunciar la Buena Nueva de la Salvación y a denunciar todo lo que niegue el Plan de Dios para con sus hijos e hijas.

San Pablo en su carta a los cristianos de Éfeso nos marca el rumbo a seguir para revestirnos del Hombre Nuevo, en Cristo Jesús:

“Yo, el prisionero por el Señor, los exhorto a vivir de acuerdo con la vocación que han recibido. Sean humildes y amables, tengan paciencia y sopórtense unos a otros con amor, esfuércense por mantener la unidad del espíritu con el vínculo de la paz. Uno es el cuerpo, uno el Espíritu, como una es la esperanza a que han sido llamados, un sólo Señor, una sola fe, un sólo bautismo, uno es Dios, Padre de todos, que está sobre todos, entre todos, en todos. Cada uno de nosotros recibió su propio don, en la medida que Cristo los ha distribuido(…) Así preparó a los suyos para los trabajos del ministerio, para construir el cuerpo de Cristo; hasta que todos alcancemos la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, al estado de hombre perfecto y a la madurez de la plenitud de Cristo. Así no seremos niños, juguete de las olas, arrastrados por el viento de cualquier doctrina, por el engaño de la astucia humana y por los trucos del error. Por el contrario, viviendo en la verdad y el amor, crezcamos hasta alcanzar del todo al que es la cabeza, a Cristo. Gracias a él, el cuerpo entero, recibe unidad y cohesión gracias a los ligamentos que lo vivifican y por la acción propia de cada miembro; así el cuerpo va creciendo y construyéndose en el amor.

En nombre del Señor les digo y recomiendo que no procedan como los paganos: con sus inútiles pensamientos, con la razón oscurecida, alejados de la vida de Dios, por su ignorancia y dureza de corazón. Porque, endurecidos, se han entregado al desenfreno y practican sin medida toda clase de indecencias. Pero no es eso lo que ustedes han aprendido de Cristo; si es que de veras oyeron hablar de él y de él aprendieron en qué consiste la verdad. Despójense de la conducta pasada, del hombre viejo que se corrompe con sus malos deseos; renuévense en su espíritu y en su mente; y revístanse del hombre nuevo, creado a imagen de Dios con justicia y santidad auténticas” (Ef 4,1-7.12-24).

2.1. Cristo: la salvación del mundo

La carta a los Efesios presenta una larga exposición sobre la salvación del mundo. Fue escrita con mucha probabilidad para las comunidades cristianas situadas en las cercanías de Éfeso: Hierápolis y Laodicea, las cuales el apóstol Pablo no había visitado personalmente y que se encontraban en la provincia romana de Asia.

Existía en Éfeso y sus alrededores un pulular de ofertas religiosas que por su novedad resultaban atractivas incluso para los ya bautizados en Cristo. Era la ciudad de Artemisa, la diosa asiática de la fecundidad (Hech 19,21-40), cuyo culto se encontraba muy extendido. Todas estas formas de religiosidad presentaban caminos de salvación. Se hacía imperativo dar a los cristianos una perspectiva más clara de la fe que profesaban y de la esperanza que los movía. Las preguntas acerca del futuro personal e histórico y sobre la salvación traída por Cristo, que se hacían aquellas comunidades, subyacen en el desarrollo de la carta.

A esta nueva situación el autor de la carta responde. Retoma y desarrolla el plan de Dios que, desde tiempo atrás, había comprendido en una revelación (Ef 1,1-14). Cristo, el Primogénito de Dios, está en el centro, y el mundo fue creado para que en él emerja el Hombre Nuevo, una sola familia en Cristo (Ef 3,1-13).

La Iglesia es presentada como “sacramento de la salvación” adquirida por Cristo con su cruz y su Resurrección. La Iglesia es proclamada como pueblo de Dios y esposa del Mesías, nueva creación de una humanidad unificada.

Más que por la suma de Iglesias locales, o por la coexistencia de judío y paganos, la unidad se realiza derribando muros, aboliendo divisiones, infundiendo un Espíritu único. No en vano la Carta a los Efesios ha sido llamada la «carta magna de la unidad».

2.2. El don de la unidad (Ef 4,1-6)

El desarrollo de la segunda parte de la carta, de carácter exhortativo, que presenta la nueva vida del bautizado en la Iglesia y en el mundo (4,1-6,20), comienza con la autoridad que le confiere al apóstol los sufrimientos y su prisión por Cristo en 4,1. Ya al inicio se insiste en la tesis de los capítulos precedentes y se evidencia sus consecuencias.

Si Dios ha hecho de todos los hombres un solo pueblo, según su plan de salvación, entonces, la llamada a la vida cristiana tiene inscrita en su naturaleza el compromiso por la unidad. El cristiano es objeto de una llamada que le precede, sin embargo, debe llegar a serlo en el ejercicio de su identidad en el mundo. De igual modo la Iglesia tendrá cada día que mostrar con mayor claridad y madurez la nueva manera de relacionarse de sus miembros y de ésta con el mundo.

Los versículos 2-6 especifican cómo debe ser la vida interna de la Iglesia. La decidida exhortación a la unidad de los versículos 3-6 es precedida por tres conductas que promueven al interno de la comunidad el don de la unidad, a saber: la humildad, la paciencia y la tolerancia mutua (v.2), que sólo son posibles lograr si se vive en el amor (ágape). A la luz de Col 3,13, el amor al que se hace referencia, es el de Cristo, quien usa de indulgencia con cada uno, para darnos ejemplo de cómo comportarnos con los hermanos.

La vocación recibida, es en definitiva, una llamada al amor operante (v.15), que se compromete a esforzarse en mantener la unidad del espíritu con el vínculo de la paz (v.3). Unidad que mira a la comunión de los diversos en el único Espíritu que es garante de la unidad eclesial. La paz será premisa pero al mismo tiempo fruto maduro de la unidad que debe reinar entre los cristianos para formar una Iglesia indivisa, reflejo fiel de la unicidad misma de Dios.

En los versículos 4-6 el autor describe la unidad con una fórmula literaria muy bien lograda y que evoca una vez más la unicidad de Dios en la confesión de Israel: “El Señor, nuestro Dios, es solamente uno” (Dt 6,4). Es insistente el uso del adjetivo sólo (único) para dar fuerza a la afirmación de la unidad, no como un razonamiento humano, sino como propia del ser mismo del Padre, que se realiza en la Iglesia.

La Iglesia está llamada por vocación a mostrar las “caras” de la unidad de la comunidad cristiana: un cuerpo, unidad visible; un Espíritu, la unidad en su fuente íntima; una esperanza, la unidad como destino futuro de todos; un solo Señor, la unidad de obediencia al único dueño de la comunidad; una sola fe, unidad en el seguimiento de la única tradición apostólica, portadora de la “memoria de Jesús”; un solo bautismo, la unidad en cuanto incorporación a un único Cristo. Y en el vértice, un Dios Padre que nos une a todos en una familia de hijos e hijas suyos.

Esta unidad tiene contornos eclesiales, (un solo cuerpo, un solo espíritu), contornos cristológicos (una sola esperanza, un sólo Señor, una sola fe, un sólo bautismo), contornos teológicos (un Dios, Padre de Todos). Merece destacar la resonancia que el termino esperanza tiene en este texto (elpís), los cristianos esperan en Cristo, por eso no dudan en llamarlo “nuestra esperanza” (Col 1,27; 1 Tim, 1,1). Pero el texto lo llama la sola (única) esperanza y así prepara el paso a la dimensión cristológica de la unidad entre Dios y la humanidad: un solo Señor, una sola fe, un sólo bautismo. La fe es la adhesión al único Señor, vivida y proclamada por la Iglesia. A la par de la fe, el bautismo, uno, no sólo porque recibido una sola vez, sino porque en este sacramento, todos los bautizados son uno en el Señor.

2.3. Variedad de dones para la edificación del Pueblo de Dios (Ef 4, 7.12-16)

Los versículos siguientes profundizarán la idea de la Iglesia como “cuerpo” (12.16) y de los ministerios presentes en ella (11), los cuales son don de Cristo Resucitado a su Iglesia (7-10), para el servicio y la edificación de todos, de manera de crecer continuamente hasta llegar a vivir la plenitud de vida que es propia de su Cabeza, Cristo el Señor (13.15)

El pensamiento progresa presentando un nuevo enunciado que regirá el desarrollo de lo que sigue. El versículo 7 afirma que la gracia ha sido dada a todos, aún cuando precisa que a cada uno de forma diferente. La gracia en la carta a los Efesios es entendida como la benevolencia divina que en Cristo se da a todos, sin distinciones, a pesar de la especificidad con que se realiza en cada uno.

En el fondo sigue presente la idea de que la diversidad de las manifestaciones en la vida de la Iglesia no lesiona la unidad porque todos los dones provienen de la gracia del único Dios y son manifestaciones de ella. Esta idea vendrá retomada en los versículos 15-16, donde se deja sentada la idea que el don es dado a cada uno para que contribuya a la edificación del cuerpo de Cristo.

El versículo 12 vendrá a recoger le reflexión sobre la diversidad de dones y ministerios (8-11) dejando por sentado cual es el objetivo común a todos ellos: la perfección de los “santos” (los cristianos) en la actuación de su ministerio en vista de la edificación del cuerpo de Cristo.

Esta afirmación del autor de la Carta a los Efesios, mira a forjar la conciencia de la responsabilidad de la vida eclesial, que no se reduce a unos pocos, sino que atañe a todos los bautizados, aún cuando en su actuación haya diferencias. Aún más, la corresponsabilidad y la diversidad de dones y ministerios no están destinados a la disgregación, contraposición o dispersión, sino a la construcción del cuerpo de Cristo, el único Señor.

Las imágenes literarias tomadas de la arquitectura y de la fisiología humana (16) vendrán a poner de manifiesto como la realidad eclesial se compone en función de una unidad superior dada por Cristo.

Es así que los versículos 13 al 16 desarrollan el concepto de crecimiento como una nota característica que concierne a toda la Iglesia. Cristo es la medida del crecimiento de la comunidad, es Él quien la lleva a la unidad de la fe, a su conocimiento como hijo de Dios, a su estatura y plenitud. La presencia de los títulos cristológicos hace pensar a una comunidad que es animada a madurar siempre más en la comunión con Cristo, profundizando en su conocimiento, y ahondando en la identificación con El, hasta conseguir reproducir su imagen en el mundo.

El resultado de la edificación del cuerpo de Cristo es la estabilidad y seguridad de los cristianos que aparecen sólidamente injertados en el Señor (14). Con imágenes negativas se da relieve a lo que no debe ya existir en quien ha recibido la vocación, es necesario abandonar el estadio infantil para alcanzar la madurez, capaz de discernir y rechazar las doctrinas cargadas de error para abrazar la verdad en el amor (15). Ante engaño de la astucia, el cristiano vive en la verdad que es el Evangelio (1,13) y lo hace operativo en el amor para así tender con todas sus fuerzas para alcanzar del todo al que es la Cabeza (15). Una vez más se trata de la edificación del cuerpo, pero esta vez, perfilando mejor, que tal edificación es posible, si el cuerpo (la comunidad eclesial) se asimila a la Cabeza, que es Cristo, el Señor.

2.4. Una nueva vida en Cristo (Ef 4, 17-24)

Un cambio de argumento se da en el desarrollo del capítulo 4. Una nueva exhortación viene introducida, esta vez no tiene que ver con la vida eclesial, sino con la existencia cristiana sometida a diversas solicitudes que requieren de un discernimiento moral; se trata de le vivencia del Evangelio de Cristo en la vida cotidiana, donde se calibra la veracidad de la pertenencia a Él y a la Iglesia.

Lo primero que se pide en el nombre del Señor a las comunidades es una separación radical con su pasado pagano. La exhortación fundamental es formulada en el versículo 17 “no procedan como los paganos”, en el sentido de no comportarse más como antes de conocer la Verdad que aprendieron de Cristo (21). El reclamo es a una auténtica conversión que se manifieste en elecciones éticas cónsonas con la vida en Cristo.

Las descripciones de la vida pagana y la cristiana son contrapuestas, como el negativo, en la cual no se puede volver (17b-19) al positivo, en la cual se debe perseverar (20-24).

Los calificativos con los que son presentados los paganos son tajantes: oscuridad, ignorancia, dureza, impureza, engaño. La referencia no es a los paganos en general, sino a los lectores de la carta que provienen del paganismo.

Se está hablando a pequeñas comunidades cristianas esparcidas en las grandes ciudades del imperio y expuestas, por tanto, a la enorme presión de la influencia ambiental. Para sobrevivir en medio de tal ambiente tenían que expresar en términos radicales tanto el estilo de vida alternativa de seguimiento de Cristo que habían escogido, como la denuncia de la sociedad pagana en que vivían.

La causa de los desmanes morales de los paganos es presentada desde la óptica vetrerotestamentaria, como resultado de la idolatría. Los paganos son acusados de tener la mente oscurecida por la vanidad que les lleva a desconocer al Dios verdadero y a vivir como extraños a la vida de Dios (18-19).

La vida alternativa del creyente (20-21), como una “nueva” humanidad frente a la “vieja”, viene expresada con la imagen de desnudarse y revestirse (Cfr. Gál 3,27).

La humanidad vieja se deja llevar por la concupiscencia y acaba en la corrupción. La nueva humanidad es creación “a imagen de Dios”, gracias a la revelación de su Hijo. El conocimiento de Cristo hace posible abandonar la ignorancia de la idolatría y gestar un hombre nuevo en situación de adhesión íntima con el ser de Dios manifestado en Cristo (22-24). Este hombre nuevo es según la imagen de aquél que lo ha creado en justicia y santidad (24). Ambos términos presentados en binomio caracterizarán el actuar tanto de Dios como del hombre hecho nueva creatura en Cristo.

III – VIVIR Y COMUNICAR LA VIDA EN CRISTO

3.1. Objetivo GENERAL

Desarrollar procesos de evangelización que ayuden a las Iglesias particulares de Venezuela, y a todas las instancias eclesiales, a vivir y comunicar la vida en Cristo, para que sus miembros puedan crecer en él, mantener la unidad en la fe, y contribuyan a la construcción de una sociedad donde reine la vida, la solidaridad y la paz.

3.2. Objetivos ESPECÍFICOS

Desde cada una de las instancias organizativas de la CEV nos proponemos:
1. Implementar, a nivel nacional, procesos de formación permanente para el discipulado cristiano que conduzcan al encuentro con Cristo, la conversión personal, el seguimiento, la comunión y la misión (Cf. Doc. de Aparecida 278).

2. Desarrollar la dimensión misionera de la vida en Cristo para generar la conversión pastoral y renovación misionera de las comunidades (Cf. CPV, PPEV 112.142; ICM 186; Doc. Aparecida 365-377).


3. Impulsar en toda la Iglesia en Venezuela la espiritualidad de comunión y misión, de forma que sea principio educativo en todos los lugares donde se forma el hombre y el cristiano, (Cf. CPV, ICM Desafío 1; CVI 41-42).

4. Apoyar la renovación organizativa de las diversas instancias y organismos eclesiales, nacionales y diocesanas, para que sean expresiones más eficaces de la comunión en misión (Cf. CPV, ICM Desafío 3; ISMR Desafío 3).

5. Promover una auténtica cultura de la vida, de la solidaridad, la fraternidad y la esperanza para contribuir a la transformación de la sociedad venezolana con la fuerza renovadora del Evangelio (Cf. CPV, ECV Desafío 4; Doc. Aparecida 464-469).

3.3. Criterios generales para la realización de nuestros programas, conforme al espíritu del Concilio Plenario de Venezuela y de Aparecida

3.3.1. De cara a la formación en la línea del discipulado cristiano

• Generar programas de formación integral, Kerigmática y permanente, atenta a las diversas dimensiones de la persona, respetuosa de los procesos, que contemple el acompañamiento de los discípulos, en la espiritualidad de la acción misionera (Cf. Doc. de Aparecida 6.2)

• Consolidar el trabajo que viene realizando el Instituto Nacional de Pastoral (INPAS).

• Favorecer la creación en cada Iglesia particular de centros de formación, para dar respuesta a las necesidades formativas de las diferentes comunidades (PPEV 174).

3.3.2. Para el desarrollo de la dimensión misionera

• Promover una acción personal más personalizada que acompañe a los fieles en las diferentes etapas de la vida (CVI 95).

• Introducir en los programas pastorales ordinarios la animación misionera ad gentes y a los alejados, para incentivar una mayor madurez en la fe y en la vivencia de una comunión evangelizadora (CVI 86).

• Favorecer el paso de una pastoral de conservación a una pastoral decididamente misionera, invitando a abandonar estructuras caducas que ya no favorecen la transmisión de la fe (Doc. de Aparecida 365. 370).

• Apoyar a las diócesis en los proyectos pastorales de inserción en sectores populares, la sectorización de las parroquias y las comunidades eclesiales de base (PPEV 138).

• Prestar atención especial a los bautizados que viven como si no conocieran a Cristo y a los que aún no llegó el mensaje evangélico (PPEV Desafío 3).

3.3.3. De cara a favorecer la espiritualidad de Comunión

• Convocar de forma sistemática a todos, ya que la tarea es de todos y para todos (ICM 86).

• Promover procesos de discernimiento sobre la teología y la espiritualidad de comunión (ICM 154), de forma que sea verdaderamente trascendente y no mero espíritu corporativo (ICM 80).

• Promover mecanismos permanentes para el encuentro, la coordinación, la ayuda mutua entre las Iglesias particulares de nuestro país (ICM 205).

• Asumir un estilo abierto, dialogante y solidario en todos los programas (ICM 159), buscando medios para vivir en ambiente de reciprocidad y superar el aislamiento de algunos (ICM 161. 214).

• Garantizar la participación permanente de laicos y miembros de institutos de vida consagrada en los trabajos de planificación de los proyectos pastorales de la CEV (ICM 237).

3.3.4. De cara a la renovación organizativa

• Propiciar la corresponsabilidad y trabajo en equipo entre las Comisiones Episcopales, los departamentos y servicios (ICM 85-86).

• Incorporar al trabajo de las Comisiones Episcopales y departamentos a personas involucradas en cada una de sus áreas de acción, transformándolas en órganos de toda la Iglesia, lugares de diálogo, encuentro y compromiso (ICM 214; CVI 92; OP 123).

• Promover la cultura de la planificación en todas las instancias eclesiales, a través de procesos formativos en las áreas de planificación, organización, recursos humanos, administrativos y otros, comprometiendo a laicos especializados en estas áreas (CVI 89).

• Promover mecanismos permanentes para el encuentro, la coordinación y la ayuda mutua entre las Iglesias particulares de nuestro país (ICM 205).

• Promover una comunicación afectiva y efectiva, intercambio de ideas y experiencias, entre las diversas instituciones eclesiales, que favorezcan la comunión y el fortalecimiento de las tareas pastorales (CVI 76).

• Favorecer la cooperación en la distribución de los recursos humanos y materiales entre las diócesis e instancias eclesiales (comunicación cristiana de bienes).

3.3.5. En orden a la contribución a una nueva sociedad

• Profundizar en todas nuestras actividades en el compromiso que tiene la Iglesia en Venezuela en la transformación de la realidad del país (CIGNS Desafío1).

• Asumir, evangélicamente y desde la perspectiva del Reino, las tareas prioritarias que contribuyen a la dignificación del ser humano (Doc. de Aparecida 384).

• Iluminar, desde las diversas instancias de la CEV, la vida social, política, económica y cultural de nuestro país con los valores del Evangelio y con las enseñanzas de la Doctrina Social de la Iglesia.

• Presentar en todos nuestros programas y actividades a la persona humana como principio, sujeto y fin de todas las instituciones sociales (CIGNS 93).

• Potenciar la opción preferencial por los pobres (PPEV 157-159; Doc. Aparecida 396) y un mayor compromiso afectivo, desinteresado y efectivo con el mundo de la marginalidad, para su necesaria transformación (CIGNS 130).

• Propiciar la elaboración y ejecución de proyectos comunes en cada una de las áreas de la CEV, entre las diversas instancias eclesiales, con otras instituciones de la sociedad y del Estado (ICM 215).

3.4. Líneas y Programas de acción de los organismos de la CEV

3.4.1. Organismos de dirección y coordinación

PRESIDENCIA Y SECRETARÍA GENERAL

Objetivo: Acompañar y coordinar los diversos servicios pastorales de la Conferencia Episcopal Venezolana, a favor de las Iglesias particulares de Venezuela, en orden a la aplicación de las conclusiones del Concilio Plenario de Venezuela y Aparecida.

ÁREA FORMACIÓN: El discipulado cristiano

• Organizar, cursos de formación, jornadas de estudio sobre la realidad venezolana y ejercicios espirituales para los Obispos, que ayuden a consolidar el afecto colegial y optimicen la eficacia de su servicio pastoral (ICM 202).

• Garantizar un itinerario formativo, humano y cristiano y el acompañamiento espiritual para el personal que trabaja en el SPEV, haciendo la inversión necesaria para ello.

• Acompañar el camino de reactivación y consolidación del Instituto Nacional de Pastoral (INPAS)

ÁREA MISIÓN: La conversión pastoral y renovación misionera de las comunidades

• Animar la puesta en marcha de las orientaciones de los documentos del Concilio Plenario de Venezuela (ICM 204).

• En conjunto con la Comisión ad hoc: Preparar y divulgar materiales y subsidios que ayuden a las Iglesias particulares de Venezuela en la realización del dinamismo de las Misión Continental.

• Fortalecer la Oficina de Prensa de la CEV, con el fin de mantener actualizada la información que se divulga a través de los diversos medios de comunicación con los que cuenta la CEV (Web, Revista “Iglesia Venezuela”, etc.).

ÁREA ANIMACIÓN: La espiritualidad de comunión y misión

• Establecer canales de comunicación que faciliten una relación fluida con la Sede Apostólica, el CELAM y otras Conferencias Episcopales hermanas (CF. OPD 114-115; ICM 203).

• Establecer canales de comunicación permanente con los Obispos de Venezuela, favoreciendo el encuentro periódico con las Provincias Eclesiásticas.

• En conjunto con la Comisión de Laicos y la Comisión Mixta: Potenciar permanentemente las relaciones fraternas con la Conferencia Venezolana de Religiosas y Religiosos y el Consejo Nacional de Laicos, a través de reuniones periódicas con sus directivos (CVI 70).

• Promover la celebración, a nivel nacional, de los 50 años del Concilio Vaticano II y el Año de la Fe.

• Impulsar la participación de todos los miembros del Pueblo de Dios, a través de las instancias diocesanas, en el diseño del Plan Trienal de la CEV 2.015-2.018 (CVI 92).

ÁREA ORGANIZACIÓN: Expresiones más eficaces de la comunión en misión

• Preparar las Asambleas ordinarias y extraordinarias de la CEV, de la Comisión Permanente y de las Comisiones Episcopales, de acuerdo a las líneas generales del Plan Trienal y de las necesidades de nuestra Iglesia.

• Promover en todos los organismos de la CEV, y entre el personal que presta sus servicios en ella, la cultura de la planificación, a través de procesos de motivación y formación en las áreas de planificación, organización, recursos humanos, administrativos y otros, comprometiendo a laicos especializados en estas áreas (CVI 89).

• Celebrar los 40 años de funcionamiento del Secretariado Permanente del Episcopado Venezolano, en clave de reafirmación y consolidación institucional y de renovación de su compromiso evangelizador con la Iglesia en Venezuela.

• Promover la celebración en el presente trienio de una Asamblea de Pastoral a nivel nacional, con la participación de representantes del clero, de los institutos de vida consagrada y del laicado (ICM 216).

• Establecer un Consejo Asesor Nacional de Pastoral, constituido con miembros de los distintos sectores e instancias eclesiales, y elaborar su reglamento (ICM 217).

ÁREA CONTRIBUCIÓN A LA SOCIEDAD: Cultura de la vida, de la solidaridad, la fraternidad y la esperanza

• Garantizar una amplia proyección en la sociedad de los Documentos del Episcopado y de las grandes líneas pastorales del trienio a través de las Campañas anuales.

• Mantener un contacto permanente con los diversos sectores de la sociedad nacional, en orden a la proclamación y defensa de los derechos de la persona y el bien común.

• En conjunto con la Comisión de Doctrina y Ecumenismo: Cultivar la relación de comunión y servicio en cuestiones afines con otras confesiones cristianas y el diálogo con las grandes religiones no cristianas presentes en Venezuela.

3.4.2. Comisiones Episcopales

AREA EVANGELIZACIÓN Y EDUCACIÓN EN LA FE

DOCTRINA Y ECUMENISMO

ÁREA FORMACIÓN: El discipulado cristiano
• Propiciar entre los agentes de pastoral procesos de formación para la obtención de conocimientos más sólidos en los contenidos de la vida cristiana, principalmente de aquella que es puesta en tela de juicio por las sectas (CIGNS 107; LCV 102-104; ICM 166-170; ISMR 107).

• Instruir sobre la prohibición bíblica de recurrir al espiritismo y la hechicería (ISMR 115).

• En conjunto con la Comisión de Catequesis y Biblia: Fortalecer las campañas de difusión institucional de la Biblia con entes interconfesionales bíblicos (EDI 57).

• En conjunto con la Comisión de Catequesis y Biblia: Organizar, a nivel nacional, en colaboración ecuménica, la celebración del Mes de la Biblia (EDI 58).

• Proporcionar información y documentación sobre las religiones no cristianas en Venezuela, su doctrina y sus prácticas (EDI 65).

• En conjunto con la Comisión de Seminarios y la Comisión de Educación: Procurar la inclusión en los pensum de estudios de los seminarios y universidades católicas estudios de ecumenismo y diálogo interreligioso (EDI 59. 62.b).

• Organizar talleres de formación para el diálogo ecuménico y diálogo interreligioso, a fin de preparar líderes que lo lleven adelante, bajo la guía de sus pastores (EDI 55).

ÁREA MISIÓN: La conversión pastoral y renovación misionera de las comunidades (MISIÓN)

• Llamar a los fieles católicos a estar vigilantes con respecto a doctrinas y prácticas de sectas y movimientos religiosos que atentan contra la integridad de nuestra fe (ISMR 117).

ÁREA ANIMACIÓN: La espiritualidad de comunión y misión

• Servir de enlace entre los grupos y personas que trabajan en el campo ecuménico facilitando formación, asesoría especializada y encuentros periódicos para compartir experiencias y planificar actividades conjuntas (EDI 49).

• Organizar y animar la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, y favorecer el aprecio a otras Iglesias y comunidades cristinas (EDI 56).

Área ORGANIZACIÓN: Expresiones más eficaces de la comunión en misión
• Elaborar un Directorio Ecuménico para Venezuela (EDI 50).

• Procurar la designación en cada diócesis de un delegado para el ecumenismo, que al mismo tiempo se responsabilice del diálogo interreligioso (EDI 51. 66).

ÁREA CONTRIBUCIÓN A LA SOCIEDAD: Cultura de la vida, de la solidaridad, la fraternidad y la esperanza

• Promover acciones de cooperación a favor de la paz, de la defensa de la vida, de la familia, de los derechos humanos, de la justicia social del ambiente, etc. entre los diversos grupos religiosos presentes en Venezuela (EDI 63).

• En conjunto con la Comisión de Pastoral Social Caritas: Suscitar, mantener y reforzar iniciativas sociales ecuménicas y promover acciones conjuntas (EDI 60).


BIBLIA Y CATEQUESIS

Objetivos generales:
• Fortalecer una catequesis renovada de iniciación a la vida cristiana de los adultos, los jóvenes y los niños, con el fin de suscitar la dimensión misionera de la Iglesia en Venezuela, desde una espiritualidad de comunión y promover la nueva evangelización que llegue a los más alejados.

• Acompañar los procesos de animación Bíblica de la Pastoral a fin de hacer de la Sagrada Escritura el alma de toda la pastoral de la Iglesia en Venezuela.

 

ÁREA FORMACIÓN: El discipulado cristiano

• Establecer, con los secretariados y equipos diocesanos de catequesis, criterios para la capacitación de catequistas en la formación de discípulos misioneros del Señor Jesús.

• Consolidar a nivel nacional el Diplomado de Pastoral Catequética que garantice la formación permanente de los formadores y animadores, en la línea de la catequesis renovada, así como su especialización para la catequesis según las edades evolutivas (CAT 124).

• En conjunto con la Comisión de Clero, Vocaciones y Seminarios: Asegurar en los seminarios de Venezuela la evaluación de los candidatos al sacerdocio sobre el conocimiento del Directorio General para la Catequesis, las normas conciliares y la práctica pastoral de la catequesis renovada (CAT 136).

• Ofrecer a los equipos diocesanos de ABP itinerarios de formación que les permitan presentar la ABP como escuela de conocimiento de la Palabra de Dios y emplear la Sagrada Escritura como fuente de espiritualidad del discípulo misionero (DA 247, VD 75).

• Asegurar la formación bíblica de los catequistas en sus distintos niveles de formación.

ÁREA MISIÓN: La conversión pastoral y renovación misionera de las comunidades

• Promover la dimensión misionera de la catequesis en la formación de los catequistas y en el itinerario catequético de iniciación cristiana.

• Garantizar que en cada diócesis o parroquia se establezca un tiempo para el primer anuncio misionero o kerigma, establecido en el itinerario catequético de los adultos, y se desarrolle plenamente en vista a la llamada a la fe y a la conversión (CAT 112; PPEV 68-81).

• Promover la dimensión misionera en los procesos formativos de los equipos diocesanos para hacer de la Animación Bíblica de la Pastoral escuela de proclamación de la Palabra al servicio de la Evangelización inculturada.

ÁREA ANIMACIÓN: La espiritualidad de comunión y misión

• Animar a los secretariados y equipos de catequesis a promover entre los catequistas la reflexión y vivencia de una espiritualidad de comunión.

• Promover la vinculación de la catequesis de iniciación cristiana de niños/adolescentes con la pastoral familiar y juvenil (CAT 121).

• Acompañar a los equipos diocesanos en la tarea de hacer de la Animación Bíblica de la Pastoral escuela de comunión con Jesús y oración con la Palabra (DA 248; VD 86).

• Promover la Lectio divina como método de oración y discernimiento cristiano del discípulo misionero

Área ORGANIZACIÓN: Expresiones más eficaces de la comunión en misión

• Garantizar la animación catequética de la diócesis en clima de comunión y participación.

• Elaborar, junto a los secretariados diocesanos de catequesis, las Orientaciones y Normas para la Catequesis en Venezuela (CAT 133).

• Con la Comisión Mixta Obispos y religiosos: Estudiar la manera de actualizar en la catequesis renovada a los/las candidatos/as a la vida religiosa (CAT 138).

• Consolidar la Comisión Asesora de Animación Bíblica de la Pastoral.

• Estrechar los vínculos pastorales con las Sociedades Bíblicas Unidas.

• Crear espacios de conocimiento y comunión entre expertos y docentes de Sagradas Escrituras (CGNS 76, DV 45).

• Propiciar en los equipos diocesanos de ABP un acercamiento comunitario a la Palabra de Dios

ÁREA CONTRIBUCIÓN A LA NUEVA SOCIEDAD: Cultura de la vida, de la solidaridad, la fraternidad y la esperanza

• Impulsar, a través de los itinerarios de iniciación a la vida cristiana de los adultos, los jóvenes y los niños, los valores de la cultura de la vida.

• Garantizar en los itinerarios para la Catequesis de iniciación cristiana en Venezuela, la tarea de la inculturación de la fe (CAT 118).

• Acompañar a los equipos de ABP en el acercamiento a la Sagrada Escritura como fuente de una auténtica personalidad cristiana (criterios, valores y actitudes) y de humanización (DV 100-101).

• Vincular la ABP con los programas sociales que se desarrollan desde las diversas instancias de la CEV.

LITURGIA, MÚSICA Y ARTE SACRO

ÁREA FORMACIÓN: El discipulado cristiano

• Desarrollar, junto a los secretariados de liturgia de cada diócesis, materiales para la formación de los fieles que contribuyan a una participación más activa y consciente, y celebraciones, vivas, participativas e inculturadas.

• Desarrollar la sección de liturgia en el Instituto Nacional de Pastoral (INPAS) (CMF 153).

• Fomentar la actualización litúrgica de obispos, sacerdotes, diáconos, religiosos y laicos, a fin de que se promueva la participación activa, consciente y fructuosa de los fieles (CMF 134).

• Con Editoriales y publicaciones católica: Difundir artículos de formación sobre la pastoral litúrgica.

ÁREA MISIÓN: La conversión pastoral y renovación misionera de las comunidades

• Promover el uso del Ritual de Iniciación Cristiana de Adultos, de acuerdo a criterios comunes para todas las diócesis de Venezuela (CMF 103).

ÁREA ANIMACIÓN: La espiritualidad de comunión y misión

• Propiciar la interrelación de los Santuarios existentes en Venezuela (CMF 131).

ÁREA ORGANBIZACIÓN: Expresiones más eficaces de la comunión en misión

• Realizar encuentros periódicos con peritos y delegados diocesanos de liturgia.
• Promover la creación de una escuela de canto litúrgico y la publicación de un cantoral nacional que recoja los cantos litúrgicos tradicionales e incorpore los aportes recientes en esta materia (CMF 133).

ÁREA CONTRIBUCIÓN A LA SOCIEDAD: Cultura de la vida, de la solidaridad, la fraternidad y la esperanza

• Elaborar un subsidio para la Pastoral de los Difuntos, a partir del Ritual de Exequias, sirviéndose del momento para evangelizar sobre el sentido pascual de la muerte (CMF 112).

• Promover jornadas con especialistas sobre el tema de la inculturación, teniendo en cuenta el espíritu y la naturaleza misma de la liturgia (CMF 141).

• En conjunto con la Comisión de Cultura: Ofrecer orientaciones y material de apoyo para iluminar y potenciar el Evangelio en la religiosidad popular (PPEV 136).

MISIONES, INDIGENISMO Y AFROAMERICANOS

ÁREA FORMACIÓN: El discipulado cristiano

• Reforzar la formación específica de agentes de pastoral entre los indígenas y afro-venezolanos, para que desde su experiencia, vivencia y entrega, vayan fraguando la inculturación en sus propios ambientes (PPEV 131).

• Impulsar en las Provincias, Diócesis y grupos apostólicos la preparación del CAM 4-COMLA 9.

• En conjunto con la Comisión de Clero, Vocaciones y Seminarios y la Comisión de Vida Consagrada: Promover la implementación de la Cátedra de Misionología en la formación de los Seminarios y de las Casas de Formación de los institutos de vida consagrada.

• Hacer énfasis para que la Cátedra de Misionología, sea de carácter obligatorio en el pensum de formación de los seminaristas, de los formandos (as) de la vida religiosa, así como también en los Institutos de formación de laicos, para que todos estén abiertos a la dimensión Misionera.

• Pasar de ser una Pastoral de Eventos a una Pastoral de Proceso, donde la formación recibida pueda ser compartida en “zonas de misión” para que se lleve la Evangelización en forma integral, ser testimonio de vida, ser discípulo de Jesús.

• Pensar en una formación acompañada de Oración y Espiritualidad Misionera, para que la persona esté convencida desde adentro de la importancia del compromiso.

 

ÁREA MISIÓN: La conversión pastoral y renovación misionera de las comunidades

• Introducir la reflexión sobre los ejes estructuradores del Plan de la CEV en las actividades preparatorias del 4 CAM-9 COMLA, el Congreso Nacional Misionero (Julio 2012) y en el Mes Misionero (Octubre).

• Animar a los ministros ordenados sobre la necesidad de la conversión pastoral, reforzando las pastorales urbanas, universitarias y campesinas, sin descuidar la atención de los indígenas y afroamericanos.

• Promover proyectos y actividades misioneras que se realicen con indígenas y afroamericanos.

• Hacer el seguimiento de los proyectos que se realizan a nivel formativo.

• Insertar la animación misionera en la religiosidad popular, aprovechando la sectorización de la Misión Continental de manera que su vivencia y sus expresiones de fe lleven a un verdadero encuentro con Cristo.

• Dar concreción al DIEZMO Misionero.

• Que los Obispos, Delegados de Misión Diocesanos y de Misión Continental, proponga algún/a, Misionero/a, (Sacerdote, religioso/a, Laico/a) para ser preparado y ser enviado en el CAM 4, aunque sea en realidades misioneras de nuestro País, sin olvidar el Ad-gentes.

 

ÁREA ANIMACIÓN: La espiritualidad de comunión y misión

• Fomentar la oración y espiritualidad misionera, como forma de favorecer el compromiso como discípulos misioneros de Jesucristo.

• Promover el trabajo en conjunto de los grupos y movimientos en los Planes de renovación diocesanos, la Misión Continental y la preparación del CAM 4—COMLA 9.

• En conjunto con los otros organismos implicados: Promover la implementación del Proyecto Misionero Nacional (PPEV 171).

• Establecer sinergia con los distintos Departamentos del SPEV, de cara a la preparación del CAM 4 – COMLA 9.

• Promover la conversión de una Iglesia meramente “Sacramentalizadora”, a una Iglesia “Evangelizadora” y Misionera.

• Contribuir para que todos los miembros de la Iglesia vean la necesidad de la conversión pastoral tal como lo pide el Concilio Plenario de Venezuela (CPV) y el Documento de Aparecida (DA).

• Profundizar en el trabajo de comunión con todos los grupos y movimientos de apostolados, para que se pueda dar un Plan Diocesano y un Plan Parroquial, así como el Plan de la CEV y aprovechar de los espacios de planificación para integrar la Evangelización y la Misión en todas las áreas.

• Acompañar a los misioneros que participaron, o participarán en los pre- Congresos y Congresos Nacionales.

 

ÁREA ORGANIZACIÓN: Expresiones más eficaces de la comunión en misión

• Apoyar el fortalecimiento del Consejo Misionero Nacional (CONAMI), a través de una participación activa en sus programas y actividades (PPEV 173).

• En conjunto con la OMP: Promover intercambios periódicos, a nivel regional y nacional, entre misioneros e indígenas (PPEV 148).

• Involucrar a estudiantes y empresarios que puedan vincularse en la preparación y desarrollo del evento, en los procesos informativos y formativos del CAM 4- COMLA 9.

• Animar a la participación consiente a los proyectos y actividades misioneras que se realicen con indígenas y afrovenezolanos.

• Asumir la dimensión misionera como eje transversal de toda la pastoral ordinaria.

 

ÁREA CONTRIBUCIÓN A LA SOCIEDAD: Cultura de la vida, de la solidaridad, la fraternidad y la esperanza

• Impulsar un estudio sobre los valores de la religiosidad popular, donde se canalice la vivencia y las expresiones de fe.

• Brindar formación específica sobre los temas del CAM 4- COMLA 9: “secularización” y “Pluriculturalidad”.

• Canalizar la implementación del diezmo misionero (PPEV 176).

• Dar continuidad a los Proyectos Diocesanos Integrando: Plan de renovación pastoral local, Misión Continental y preparación al CAM 4 – COMLA 9.

• Aprovechar el impulso pastoral misionero a través de Medios de Comunicación: audiovisuales, radiales, escritos, TV y redes sociales, compartiendo material para la diócesis y las parroquias.


ÁREA EVANGELIZACIÓN Y AGENTES

CLERO, VOCACIONES Y SEMINARIOS

ÁREA FORMACIÓN: El discipulado cristiano

• Avivar entre los ministros ordenados el carisma recibido a través de una sólida formación permanente (OPD desafío 4 Cf. 208-209).

• Invitar a los ministros ordenados a asumir el ministerio pastoral como fuente de santificación, creyendo lo que anuncian, anunciando lo que viven y viviendo lo que celebran (OPD 112).

• Desarrollar programas permanentes de formación para el clero, que permitan asumir los desafíos que presentan a la acción evangelizadora de la Iglesia en Venezuela las nuevas circunstancias que plantea el cambio de época (Cf. ICM 149. 165).

 

ÁREA MISIÓN: La conversión pastoral y renovación misionera de las comunidades

• Animar, desde la caridad pastoral, a los ministros ordenados para que sean los primeros promotores de la evangelización con nuevo ardor, nuevos métodos y nuevas expresiones, a través de la elaboración y puesta en práctica de un plan de pastoral de conjunto, que promueva la participación de todos e impulse la vocación a la santidad del Pueblo de Dios, asumiendo en sí mismos una cultura de coordinación, trabajo en equipo, seguimiento y evaluación constante de los procesos (Cf. OPD 126.128).

• Promover, en todos los niveles y dimensiones del quehacer eclesial, un decidido anuncio del Evangelio de la vocación, con el fin de caminar hacia una cultura vocacional (OPD desafío 1).

ÁREA ANIMACIÓN: La espiritualidad de comunión y misión

• Promover entre los ministros ordenados la espiritualidad de comunión, invitándolos a ver lo positivo en el otro como regalo de Dios, ayudándose a llevar mutuamente las cargas y compartiendo los bienes materiales y espirituales (OPD 111).

• Favorecer la realización de retiros y encuentros que expresamente lleve a los ministros ordenados a la conversión exigida por la espiritualidad de conversión.

 

ÁREA ORGANIZACIÓN: Expresiones más eficaces de la comunión en misión

• Elaborar conjuntamente un proyecto de formación integral permanente de los ministros ordenados que, entre otras actividades, incluya ejercicios espirituales, días de retiro o de espiritualidad, encuentros de estudio o de reflexión teológica en común, cursos de actualización pastoral (OPD 149).

• Consolidar instancias para la adecuada formación de diáconos permanentes, según las normas dictadas al respecto (OPD 141).

• Elaborar subsidios para el proceso de selección y admisión de los aspirantes al sacerdocio, asumiendo las indicaciones de la Iglesia universal y las Normas Básicas de Formación Sacerdotal (OPD 216).

ÁREA CONTRUCIÓN A LA SOCIEDAD: Cultura de la vida, de la solidaridad, la fraternidad y la esperanza

• Motivar a los ministros ordenados para que, en virtud del seguimiento a Cristo–Mesías, anuncien la Buena Noticia a los pobres, concretando así la opción preferencial por ellos (Cf. OPD 131).

• Formar a los futuros ministros ordenados en la Doctrina Social de la Iglesia de tal manera que promuevan y defiendan la paz y experimenten una vivencia intensa de la caridad y la solidaridad, en orden al logro del bien común (Cf. CIGNS 128.140.171).

• Promover la actualización del Clero en la Doctrina Social de la Iglesia (cf. CIGNS 133).

• Promover la comunión cristiana de bienes en el presbiterio, desde los principios de solidaridad y subsidiaridad (Cf. OPD 122)

VIDA CONSAGRADA

ÁREA FORMACIÓN: El discipulado cristiano

• Incentivar una mayor inserción e integración de la vida consagrada, desde sus respectivos carismas, en la obra evangelizadora de la Iglesia y en la promoción de una sociedad más humana y digna (CVI 79; VCV 99).

ÁREA MISIÓN: La conversión pastoral y renovación misionera de las comunidades

• Favorecer el conocimiento y aprecio de la vida consagrada por parte de todos los miembros del Pueblo de Dios, superando las incomprensiones y distancias que existan (VCV 94).

• Cuidar para que los procesos de selección y admisión de los aspirantes a los institutos de vida consagrada, pongan en práctica las indicaciones emanadas de la Iglesia universal y de cada congregación (VCV 110).

 

ÁREA ANIMACIÓN: La espiritualidad de comunión y misión

• Trasmitir la experiencia de vida comunitaria de la vida consagrada en una Iglesia en la que, en gran medida, se han ido diluyendo los contornos comunitarios, recordando que la dimensión comunitaria no es algo opcional, sino esencial para el cristiano (VCV 124).

ÁREA ORGANIZACIÓN: Expresiones más eficaces de la comunión en misión

• Favorecer la participación del mayor número de institutos en los centros de formación intercongregacionales para religiosas y religiosos, y acompañar la marcha de los mismos centros (VCV 109).

• En conjunto con la Comisión de Clero, Vocaciones y Seminarios: Acompañar los procesos que se avanzan desde CONVER para clarificar la pastoral vocacional y superar las dificultades que se encuentran en este campo (VCV 104).

ÁREA CONTRIBUCIÓN A LA SOCIEDAD: Cultura de la vida, de la solidaridad, la fraternidad y la esperanza

• Incentivar a los institutos de vida consagrada para que con su reflexión y experiencia, ofrezcan a la Iglesia en Venezuela caminos para el laicado cristiano y desarrollen formas de compartir el carisma y la misión eclesial (VCV 122-123).

 

LAICOS Y MINISTERIOS LAICALES

ÁREA FORMACIÓN: El discipulado cristiano

• Brindar a los laicos, en todas las etapas de su vida, una formación desde la fe, integral, gradual y permanente (LCV Desafío 3. 120).

• En conjunto con el CNL y el INPAS: Elaborar un inventario de las ofertas de formación para laicos, existentes a nivel nacional.

• Difundir el conocimiento de modelos laicales de vida cristiana y santidad (LCV 119).

ÁREA MISIÓN: La conversión pastoral y renovación misionera de las comunidades

• Favorecer la vivencia de las pequeñas comunidades, de cara a los procesos de formación permanente y maduración en la fe.

• Promover encuentros de las diversas instancias de comunión para lograr la mayor integración, en el ámbito de la pastoral de conjunto.

ÁREA ANIMACIÓN: La espiritualidad de comunión y misión

• Impulsar a los laicos para que allí donde se encuentran, contribuyan a que la Iglesia sea casa y escuela de comunión (LCV Desafío 4).

• Brindar apoyo al Consejo Nacional de Laicos (CNL) y a los Consejos Diocesanos de Laicos (CDL) en su misión de contribuir a la comunión y promoción del laicado.

 

ÁREA ORGANIZACIÓN: Expresiones más eficaces de la comunión en misión

• Ayudar a constituir en la Diócesis donde no existan, los Consejos Diocesanos de Laicos (LCV 158).

• Elaborar un plan y directorio nacionales sobre los ministerios conferidos a laicos (LCV 162).

ÁREA CONTRIBUCIÓN A LA SOCIEDAD: Cultura de la vida, de la solidaridad, la fraternidad y la esperanza

• Junto con la Pastoral Juvenil y Universitaria: Coordinar la formación de los jóvenes en valores humano-cristianos de forma que puedan contribuir a la construcción del Reino, en su desempeño profesional (LCV 124).


JUVENTUD Y PASTORAL UNIVERSITARIA

ÁREA FORMACIÓN: El discipulado cristiano

• Hacer una proclamación vigorosa de Jesucristo que se ofrece a cada uno como amigo y compañero de vida, especialmente en el camino preparatorio al Encuentro nacional de Jóvenes 2.012 (JBNJ 76).

• Ofrecer a través del Itinerario Formativo “Palabra Joven”, aportes que alimenten el desarrollo de una espiritualidad juvenil desde la cotidianidad e itinerarios de educación en la fe (JBNJ 84, CAT 119).

• Promover espacios de formación, a través de redes de comunicación y reflexión virtual, para los asesores de pastoral juvenil, de modo que se unifiquen objetivos y criterios de acción, a través de encuentro (JBNJ 101).

• Profundizar en todos los momentos formativos de la Pastoral Universitaria, tanto a nivel nacional como provincial, los ejes temáticos del trienio.

• Impulsar programas de formación y actualización para los animadores (Agentes de Pastoral Universitaria: sean Capellanes, Profesores, Estudiantes, etc.)(IE 168).

ÁREA MISIÓN: La conversión pastoral y renovación misionera de las comunidades

• Monitorear permanentemente la realidad juvenil para conocerla y poder fundamentar planes pastorales adecuados a sus necesidades (JBNJ 68).

• Favorecer el desarrollo y promover experiencias de vivencia grupal que faciliten procesos de formación y organización estables y sistemáticos, en los diferentes ambientes en los que la Iglesia se hace presente (JBNJ 86).

• Crear las “Escuelas para la Nueva Evangelización” en las parroquias y en las diócesis, con equipos multidisciplinarios, en las que se articule el apoyo de las diferentes pastorales para la formación integral del joven (JBNJ 91

• Facilitar campos de trabajo y proyectos diversos en los que los jóvenes desarrollen su acción evangelizadora entre otros jóvenes y en diferentes ambientes (JBNJ 91).

ÁREA ANIMACIÓN: La espiritualidad de comunión y misión

• En comunión con “Joven Misión” y otros organismos de carisma misionero: Alentar a los jóvenes en su misión de colaborar y ser levadura en la construcción de una nueva sociedad, desde la fe (JBNJ 88).

• Ayudar a los jóvenes a descubrir su vocación, promoviendo experiencias que les permita vivenciar su misión (JBNJ 90).

• Favorecer un nivel mayor de comunión entre los grupos de pastoral universitaria, a través de los momentos de encuentro, asambleas y convivencias a nivel diocesano, provincial y nacional.

ÁREA ORGANIZACIÓN: Expresiones más eficaces de la comunión en misión

• Crear en cada instancia eclesial un equipo responsable de pastoral juvenil que la promueva y coordine (JBNJ 98).

• Organizar el “Consejo Pastoral Universitario” (CPU) en las Universidades y en los Institutos de Educación Superior y, posteriormente, el “Consejo Pastoral Universitario Nacional” (CPUN) (IE 177).

• Impulsar la profundización y organización de la pastoral juvenil; con equipos especializados en las diferentes organizaciones, tomando conciencia de la variedad de culturas (JBNJ 92).

• Estimular a las diferentes pastorales para que multipliquen iniciativas a favor de la juventud, en conexión con las organizaciones de pastoral juvenil (JBNJ 104).

• En diálogo con las autoridades eclesiales y universitarias, dedicar un personal idóneo, en las diferentes universidades o institutos superiores, para que asuma la responsabilidad de promover la pastoral universitaria (IE 168).

 

ÁREA CONTRIBUCIÓN A LA SOCIEDAD: Cultura de la vida, de la solidaridad, la fraternidad y la esperanza


• Promover acciones dirigidas a que las familias y la sociedad, en general, exijan a los medios de comunicación social que tomen conciencia de su responsabilidad en la promoción de valores humanos (JBNJ 73).

• Participar activamente, a través de organizaciones de Iglesia o inspiración cristiana, en las instancias donde se deciden las políticas públicas que se relacionan con la promoción y desarrollo integral de los adolescentes y jóvenes (JBNJ 72).

• Apoyar espacios y oportunidades que se ofrecen a profesores y alumnos, obreros y administrativos, para descubrir, vivir y expresar la propia fe (IE 170).

• Reforzar las cátedras que favorecen el conocimiento del humanismo cristiano, a fin de que los participantes adquieran conciencia de la ética profesional, la vivan y busquen la verdad desde una perspectiva cristiana y en sintonía con los signos de los tiempos (IE 169).

• Con otras Comisiones, especialmente, con la de pastoral educativa, social, juvenil y laicos: organizar momentos de reflexión públicos (congresos, foros, debates, exposiciones).

• Apoyar la defensa de los espacios de libertad para la enseñanza universitaria en general y para las iniciativas privadas en particular (IE 174).

• Favorecer, por medio de campañas sobre los temas del trienio, la presencia de la Iglesia Católica en aquellas instituciones de educación superior donde aún no existen grupos de pastoral universitaria.

• Propiciar que la Pastoral Universitaria muestre un rostro más público e incidente en la vida cotidiana de la Universidad.


ÁREA EVANGELIZACIÓN Y
PROMOCIÓN HUMANA

FAMILIA E INFANCIA

ÁREA FORMACIÓN: El discipulado cristiano

ÁREA MISIÓN: La conversión pastoral y renovación misionera de las comunidades

• Fortalecer y promover la dimensión misionera de la familia (ad intra y ad extra).
• Impulsar proyectos que promuevan la dimensión y acción misionera.
• Estimular en las parroquias y comunidades cristianas la formación de grupos familiares para promover el encuentro entre la pareja, la integración familiar, la solidaridad, el respeto mutuo y la ayuda reciproca (IF 64).
• Impulsar que en las parroquias, pequeñas comunidades y escuelas aseguren un adecuado acompañamiento de la familia, en sus crisis y necesidades, en las celebraciones de la fe y en otras oportunidades, como momentos significativos en su proceso de evangelización e integración en la comunidad parroquial (ICM 171).

ÁREA ANIMACIÓN: La espiritualidad de comunión y misión

• Impulsar entre los agentes de pastoral familiar a nivel diocesano la espiritualidad de comunión y misión, favoreciendo la toma de conciencia de la identidad de cada uno de sus miembros, reconociendo y aceptando la diversidad de dones, carismas y ministerios (Cf. ICM 67 y desafío 2).

• Consolidar el trabajo que viene realizando el Departamento Nacional de Pastoral Familiar, desde una visión de pastoral de conjunto, estimulando la participación de especialistas, de movimientos, de parejas, para un efectivo apoyo a la familia y a la organización de los secretariados diocesanos (IF 75).

 

ÁREA ORGANIZACIÓN: Expresiones más eficaces de la comunión en misión

• Integrar en los Secretariados Diocesanos los diversos movimientos de familia (Doc. de Aparecida 437-A).
• Promover la formación de equipos parroquiales de Pastoral Familiar, en interrelación con el secretariado diocesano (IF 77).
• Presentar a la familia como primera comunidad, núcleo y origen de la comunidad eclesial (Cf. Doc. de Aparecida 118 y 119).
• Promover la integración de la familia y su inserción en la comunidad eclesial (Diócesis y Parroquia a través de la pastoral familiar) (Doc. de Aparecida 156).

ÁREA CONTRIBUCIÖN A LA SOCIEDAD: Cultura de la vida, de la solidaridad, la fraternidad y la esperanza

• Presentar a la familia como promotora y defensora de la vida humana desde su concepción hasta su fin natural (Doc. de Aparecida 464, 435).
• Incentivar a parejas y laicos especializados a crear centros de atención a la mujer para ayudar a su formación humana y a su vida espiritual, y asesorarla sobre la maternidad y paternidad responsable en conformidad con la doctrina cristiana y acompañarlas en su sanación espiritual en caso de postaborto, abuso sexual y violación (IF 70).
• Extender la celebración cristiana de programas como: Semana de la Familia, Abrazo en Familia; Semana por la vida, Jornada del niño por nacer, día del niño, del padre, de la madre, de los abuelos y otras celebraciones familiares (IF 89).
• Promover la cultura de la defensa de la vida humana.
• Impulsar los programas de bioética y vida, a través de un Comité.
• Estimular iniciativas orientadas a promover la realidad familiar como una autentica y madura comunión de personas, con programas de capacitación social, política y educativa que requiere la sociedad. (IF, 87).
• Ayudar a la mujer a descubrir la complementariedad que le reporta la participación del varón en la vida familiar ( IF, 53).


• Promover la participación de los hombres en las actividades eclesiales y fortalecer la celebración del día del Padre (IF, 56).

PASTORAL SOCIAL – CARITAS DE VENEZUELA

ÁREA FORMACIÓN: El discipulado cristiano

• Fomentar en las diversas instancias de Iglesia y entre sus miembros, una vivencia más intensa de la caridad y la solidaridad en orden al logro del bien común (CIGNS, 128).

• Impulsar la fraternidad humana y cristiana entre los miembros del Pueblo de Dios, desde un sentido de igualdad y dignidad, que se exprese en el respeto mutuo y en el servicio de los unos a los otros, sin distinción de ninguna especie (CVI, 65)

• Promover la actualización de obispos, sacerdotes, diáconos, religioso, religiosas y especialmente laicos en la Doctrina Social de la Iglesia (CIGNS, 133).

• Desarrollar iniciativas para la formación cristiana de líderes pertenecientes a todos los niveles socio-económicos, a través de la educación en valores y virtudes, procurando una conveniente formación socio-política (LCV, 122).

ÁREA MISIÓN: La conversión pastoral y renovación misionera de las comunidades

• En conjunto con la Comisión de Laicos: Impulsar en los fieles laicos una mayor conciencia de su compromiso bautismal en la línea de una conversión personal y comunitaria, para lograr un mayor protagonismo laical, especialmente en la animación e inculturación de los valores del Evangelio en las áreas económica, social, política, y cultural (CIGNS, 127).

• Promover una formación profesional que comprenda los valores éticos y la dimensión de servicio a las personas y a la sociedad. (DA, 341).

 


ÁREA ANIMACIÓN: La espiritualidad de comunión y misión

• Impulsar entre los agentes de pastoral social la espiritualidad de comunión de forma que se abran a las dimensiones de una responsabilidad cada vez mayor por las personas, en particular los más pobres y necesitados (CVI, 67).


• Mantener un diálogo permanente con organizaciones no eclesiales para armonizar las diversas visiones en el respeto a la dignidad humana y en la búsqueda del bien común (CIGNS, 157).

• Colaborar con instituciones que propongan proyectos, en un marco de valores humanos tal como se desprenden del Evangelio, en diversas áreas (salud, derechos humanos, justicia, penitenciaria, educación, organización popular, ecología) que afectan directamente la vida y la dignidad de nuestro pueblo (PPEV, 162).

ÁREA ORGANIZACIÓN: Expresiones más eficaces de la comunión en misión

• Promover renovados esfuerzos para fortalecer una Pastoral Social estructurada, orgánica e integral que, con la asistencia, la promoción humana, se haga presente en las nuevas realidades de exclusión y marginación que viven los grupos más vulnerables, donde la vida está más amenazada (Doc.de Aparecida, 401).

• Promover y defender los derechos humanos, mediante la creación o refuerzo de Vicarias, Capellanías, Oficinas y Comisiones de Derechos Humanos y Organismos de Pastoral Social, en todas las instancias (PPEV, 127).

• Apoyar la creación de estructuras que consoliden un orden social, económico y político en el que no haya inequidad y donde haya posibilidad para todos, promoviendo una auténtica convivencia humana, que impida la prepotencia de algunos y facilite el diálogo constructivo para los necesarios consensos sociales (DA, 384).

• Fomentar la organización de la sociedad civil para generar una mayor participación libre y consciente en las opciones políticas, sindicales, grupales y vecinales, a fin de que las personas, y especialmente los pobres, sean sujetos sociales de su propia superación y desarrollo humano (CIGNS, 154).

 

ÁREA CONTRIBUCIÓN A LA SOCIEDAD: Cultura de la vida, de la solidaridad, la fraternidad y la esperanza

• Denunciar proféticamente la injusticia, combatiendo desde la opción preferencial por los pobres toda situación que sea contraria al plan salvífico (PPEV 121).

• Favorecer la humanización de nuestra sociedad, denunciando todo lo que atenta contra la dignidad de las personas y lo que relativiza la conciencia moral, y promoviéndolos valores evangélicos de justicia y solidaridad (PPEV, 124).

• Proclamar en todos los areópagos públicos y privados del mundo de hoy, y desde todas las instancias de la vida y misión de la Iglesia, la verdad sobre el ser humano y la dignidad de toda persona humana (DA, 390).

• Promover una auténtica cultura de la vida, de la solidaridad y fraternidad mediante la educación en valores, la participación en experiencias de reconocimiento mutuo y convivencia social (EC.NP 4.82).

• Asumir la causa de los excluidos, haciendo oír la voz profética de la Iglesia en su defensa, y favoreciendo actividades y proyectos en que los excluidos se constituyan, personal y comunitariamente, en sujetos sociales, culturales y eclesiales. (PPEV, 123).

• Defender el derecho que también tienen los pobres al disfrute de lo ecológico, a la calidad de vida, al uso de sus lugares, viviendas, instrumentos y objetos que sean bellos y dignos (PPEV, 125).

• Diseñar acciones concretas que tengan incidencia en la aprobación de políticas sociales y económicas del Estado que atiendan las variadas necesidades de la población y que conduzcan hacia un desarrollo sostenible (Doc. de Aparecida, 403).

PASTORAL PENITENCIARIA

ÁREA FORMACIÓN: El discipulado cristiano

• Consolidar los encuentros anuales de formación para Capellanes y Voluntarios de la Pastoral Penitenciaria como medio para la formación continua o permanente.

• Concientizar al voluntariado penitenciario sobre el progresivo autofinanciamiento de las actividades de formación.

• Promover la Línea de Investigación y Formación para Agentes de la Pastoral Penitenciaria, fomentando en los centros de formación para Seminaristas y Laicos la oferta de seminarios electivos sobre Pastoral Penitenciaria.

 

ÁREA MISIÓN: La conversión pastoral y renovación misionera de las comunidades

• Concienciar a los capellanes y capellanías penitenciarias en su conjunto sobre la necesidad de insertarse en la dinámica de la Pastoral de Conjunto de su respectiva Iglesia Local, favoreciendo en éstas una pastoral orgánica, inclusiva y participativa.

• Propiciar la convergencia, en el mundo penitenciario, de las distintas pastorales de la Iglesia Local en coordinación con los responsables de la pastoral penitenciaria.

• Promocionar la Nueva Evangelización en las tres áreas de la prevención, prisión y reinserción social, con renovado ardor, creatividad en los métodos y capacidad de inculturación en sus expresiones, en cada uno de los ámbitos religioso, jurídico y social, a fin de facilitar una auténtica experiencia de la paternidad y misericordia de Dios, de la salvación y liberación integral en Jesucristo y del impulso renovador del Espíritu.

• Propiciar iniciativas que hagan experimentar a los hijos de la Iglesia en situación de cautiverio humano-espiritual la fuerza liberadora del mensaje de la Buena Nueva.

• Observar con especial esmero el paso y acción salvífica de Dios en la vida y cultura de los privados de libertad así como en la historia de las instituciones en las que servimos, a fin de no ser motivo de escándalo con novedades insensibles a la acción divina y eclesial previas a los nuevos planes pastorales.

 

ÁREA ANIMACIÓN: La espiritualidad de comunión y misión

• Impulsar, a pesar de las circunstancias adversas, el Reino de Dios en la realidad penitenciaria venezolana, fomentando como nuevo pueblo de Dios y miembros del cuerpo de Cristo Resucitado que es la Iglesia la participación de los pastores, laicos, consagrados y muy especialmente la de aquellos privados de libertad en la evangelización del Mundo Penitenciario.

• Ser Iglesia-familia para aquellos que experimentan la soledad y la exclusión a causa de los estigmas que proporciona el paso por las instituciones penitenciarias.


ÁREA ORGANIZACIÓN: Expresiones más eficaces de la comunión en misión

• Crear conciencia de corresponsabilidad y coparticipación en los responsables de los diferentes sectores pastorales de la organización de la pastoral penitenciaria, para que desde la mutua edificación y animación logremos suscitar la vida fraterna de los Hijos de Dios en los privados de libertad confiados a nuestro cuidado.

• Sugerir a los obispos la creación de las Delegaciones de Pastoral Penitenciaria especialmente en las diócesis en cuya jurisdicción se encuentren centros penitenciarios o núcleos humanos con estrecha vinculación con la realidad penitenciaria.

• Dinamizar y promover las Delegaciones de Pastoral Penitenciaria creadas en el último trienio.
• Seguir participando en los Encuentros de Pastoral Penitenciaria convocados por las diversas instancias de comunión eclesial ya nacionales, continentales o internacionales.

ÁREA CONTRIBUCIÓN A LA SOCIEDAD: Cultura de la vida, de la solidaridad, la fraternidad y la esperanza.

• Prestar mayor atención a la pastoral penitenciaria que incluya la acción evangelizadora de capellanes, voluntariado general y especializado, la elaboración de proyectos de asistencia por parte de las Vicarías y equipos de Derechos Humanos, que promuevan la agilización de los procesos y atiendan a las diversas necesidades de los internos, sus familiares y los funcionarios (CIGNS 148).

• Fortalecer la pastoral penitenciaria y denunciar las condiciones humanas en las cárceles (ECV Desafío 4).

• Contagiar los valores del Evangelio a los responsables, agentes y población de las diferentes Instituciones del Mundo Penitenciario, mediante los Medios de Comunicación y la realización de talleres específicos, a fin de que como laicos de nuestra Iglesia o como personas de buena voluntad se sientan llamados a transformar las estructuras y actitudes de ésta crítica realidad abandonando los criterios de la cultura de la muerte y aceptando los de la cultura de la vida.

• Sensibilizar a la sociedad sobre la crítica situación penitenciaria del país y exigir a los responsables de la Justicia y del Servicio Penitenciario la progresiva transformación legal, estructural y humana que posibilite una Sistema Penitenciario acorde a la condición humana y de Hijos de Dios de los privados de libertad, en la línea de los Derechos Humanos, de la Justicia Restaurativa, de la dinámica de la reconciliación victimario-víctima y de la Civilización del Amor.


ÁREA EVANGELIZACIÓN Y MUNDO DE LA CULTURA

CULTURA Y BIENES CULTURALES

ÁREA FORMACIÓN: El discipulado cristiano

• Promover que en los diversos centros de estudio de la Iglesia se brinde capacitación a los agentes de pastoral para el diálogo con la cultura contemporánea y tradicional (ECV 92 b).

• En conjunto con la Comisión de Liturgia: Ofrecer orientaciones y material de apoyo para iluminar y potenciar el Evangelio en la religiosidad popular (PPEV 136).

• En conjunto con el Departamento de Pastoral Universitaria: Establecer convenios con las Universidades para ofrecer profesionalización en las áreas de archivística y museología al personal de estas áreas den las diócesis.

ÁREA MISIÓN: La conversión pastoral y renovación misionera de las comunidades

• Incentivar el conocimiento de las diferentes culturas presentes en Venezuela, por medio de la investigación sistemática (PPEV 128).

• Resaltar los valores cristianos de la identidad cultural propia de las diferentes regiones de Venezuela, a través de una pastoral inculturada, desde las provincias y los vicariatos apostólicos (ECV 89).

ÁREA ANIMACIÓN: La espiritualidad de comunión y misión

• Estimular en los miembros de cada cultura a que busquen la manera más genuina de expresar vivencias religiosas en su propia cultura, para que ellas actúen como fermento de la propia espiritualidad.

ÁREA ORGANIZACIÓN: Expresiones más eficaces de la comunión en misión

• Promover la creación de centros culturales católicos (ECV 93).
• Promover la creación de bibliotecas, archivos y escuelas de arte sacro y de asociaciones de museos y archivos Eclesiásticos (ECV 89g).

ÁREA CONTRIBUCIÓN A LA SOCIEDAD: Cultura de la vida, de la solidaridad, la fraternidad y la esperanza

• Impulsar el encuentro de la fe con los creadores y difusores de nuevos horizontes culturales (ciencia, ecología y medio ambiente, comunicación, entretenimiento, turismo, arte y bienes culturales), a través de foros, círculos de reflexión y otros eventos (ECV 92 c).


• Impulsar, a nivel nacional, planes que promuevan el turismo religioso, en particular a los santuarios (ECV 90g).


MEDIOS DE COMUNICACIÓN SOCIAL

ÁREA FORMACIÓN: El discipulado cristiano

• Organizar programas de formación para agentes de pastoral en planificación comunicacional estratégica (PMC 139).

• Organizar talleres y seminarios para ampliar el conocimiento en materia eclesial a los comunicadores sociales (PMC 113).

• Facilitar la preparación en materia comunicacional, como componente esencial en la formación de seminaristas, sacerdotes, diáconos, religiosos y religiosas, animadores laicos (PMC 143)

• Organizar encuentros, jornadas de reflexión, seminarios y talleres de apoyo para que los profesionales de la comunicación social, en especial los lacios católicos, enriquezcan su formación profesional (PMC 145).

ÁREA MISIÓN: La conversión pastoral y renovación misionera de las comunidades

• Hacer presente constantemente en todas las instancias eclesiales que la comunicación no constituye algo sectorial dentro de la pastoral, sino que entra en toda la actividad evangelizadora (PMC 141).
• Promover la presencia evangelizadora de la Iglesia en los Medios de Comunicación y coordinar los Medios que tiene la Iglesia en un proyecto común, amplio y articulado de evangelización (PPEV 121).

• Promover la creación de Web sites (sitos en Internet) de las diversas instancias eclesiales (PMC 136).

• Estimular el esfuerzo y el mérito de los comunicadores sociales con reconocimientos especiales (PMC 113). Reafirmar el premio Monseñor Pellín de comunicación social (PMC 121).

ÁREA ANIMACIÓN: La espiritualidad de comunión y misión

• Favorecer la integración de la pastoral de la comunicación en la pastoral orgánica y de conjunto (PMC 129).

• Coordinar desde el Departamento de Comunicación de la CEV las jornadas pastorales de carácter nacional, en lo que respecta al ámbito comunicacional (PMC 138).

Área ORGANIZACIÓN: Expresiones más eficaces de la comunión en misión

• Organizar, a nivel nacional, la celebración de la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales como un medio de tomar conciencia sobre la importancia de las mismas (PMC 120).

• Animar a los comunicadores a constituir la Asociación de Comunicadores Católicos (PMC 113).


ÁREA CONTRIBUCIÓN A LA SOCIEDAD: Cultura de la vida, de la solidaridad, la fraternidad y la esperanza

• Dar a conocer de manera atractiva y motivadora las obras educativas y sociales de la Iglesia, de modo que se ofrezca una imagen más objetiva de ella y se refuerce la formación de una recta opinión pública (PMC 116).

• Programar encuentros con dueños y directivos de MCS para promover la conciencia de su responsabilidad en los mensajes que emiten sus medios (PMC 112).

• Contribuir, junto con otras instituciones, a la defensa de la libertad de expresión y al derecho de información como derechos humanos fundamentales (PMC 125).

• Fortalecer los secretariados de comunicación y oficinas de prensa diocesanos a nivel nacional (PMC 131).


EDUCACIÓN Y EDUCACIÓN RELIGIOSA ESCOLAR

ÁREA FORMACIÓN: El discipulado cristiano

• Promover en la Iglesia acciones que lleven a despertar la conciencia en las personas e instituciones para que asuman su misión educadora y su compromiso en la recuperación moral del país (IE Desafìo1).

• Ofrecer espacios de formación docente y el crecimiento espiritual a los actores del Programa ERE (Cf. IE 165).


ÁREA MISIÓN: La conversión pastoral y renovación misionera de las comunidades

• Motivar a los padres y representantes sobre el ejercicio de su derecho legal de solicitar al plantel la educación religiosa escolar para sus hijos o representados (Cf. IE 164).

• Incentivar al docente católico para que sea sujeto significativo en su labor en los planteles oficiales, promoviendo una relación educativa de gran contenido humano; participando en la educación religiosa escolar, ejerciendo un trabajo educativo responsable y de calidad (IE 147).

ÁREA ANIMACIÓN: La espiritualidad de comunión y misión

• Fortalecer la relación de las diferentes organizaciones educativas de la Iglesia entre sí, y con otras instancias pastorales (IE 149).

• Ofrecer orientaciones pastorales con el objeto de tener unidad de criterios en la planificación y animación educativa, dentro de una pastoral de conjunto, de comunión y cooperación orgánica (IE 150).

ÁREA ORGANIZACIÓN: Expresiones más eficaces de la comunión en misión

• Ampliar y fortalecer el Programa ERE mejorando su calidad y promoviendo formas alternativas de realización que lo hagan más efectivo (IE Desafío 6).
• Apoyar a las Coordinaciones diocesanas de ERE, de cara a fortalecer su organización (IE 163).

• Celebrar la Semana Nacional de la ERE (Cf. IE 166).

ÁREA CONTRIBUCIÓN A LA SOCIEDAD: Cultura de la vida, de la solidaridad, la fraternidad y la esperanza

• Impulsar, desde la pastoral educativa, planes y programas que fortalezcan el diálogo educativo con la cultura emergente y entre las diversas culturas presentes en el país (IE 128).

• Hacer seguimiento de las iniciativas tendientes a establecer la concepción de estado docente monopolizador, así como de la creciente concepción mercantilista y utilitarista de la educación, para denunciarlas como contrarias al bien común (IE 125).

• En conjunto con la Comisión de Familia: Promover en las escuelas programas de educación para la sexualidad y el amor iluminados por el mensaje del Evangelio (IE 138).

• Comprometer a las diferentes instancias educativas de la Iglesia venezolana en el desarrollo de la educación religiosa escolar ampliando la oportunidad de la educación religiosa a todos los niveles educativos (Cf. IE 162).

• Propiciar una educación que abra a la dimensión trascendente de la persona, la cual implica lo religioso, incorporando a todos los educadores católicos en esta tarea (Cf. IE 161).

ÁREA EVANGELIZACIÓN Y ASUNTOS JURÍDICOS Gerencia, Planificación y Administración

• Elaborar un directorio sobre las formas de financiamiento de la acción evangelizadora y sobre cuestiones jurídicas, legales y administrativas que atañen a las obras de la Iglesia (ICM 240).

• Promover campañas para educar a los miembros de la comunidad cristiana sobre la obligación de colaborar económicamente con los proyectos de pastoral (PPEV 110).

Circunscripciones Eclesiásticas

• Realizar los estudios y consultas necesarias para que la Conferencia Episcopal eleve ante la Santa Sede la solicitud de crear nuevas circunscripciones eclesiásticas.

• Hacer el seguimiento de los proyectos presentados.


OTRAS COMISIONES Y SERVICIOS

Instituto Nacional de Pastoral

Objetivo: Promover la formación de agentes pastorales como discípulos y misioneros que respondan a la vocación recibida y comuniquen por doquier, por desborde de gratitud y alegría, el don del encuentro con Jesucristo (DA 14), en conformidad con la línea teológico- pastoral de comunión y solidaridad (CAT 140; JBNJ 109; CMF 153; ICM 166).

ÁREA FORMACIÓN: El discipulado cristiano

• Promover la formación, reflexión y actualización teológico pastoral de los agentes pastorales, para hacer más consciente en ellos el encuentro con Jesucristo como discípulos misioneros, contribuyendo a la edificación de la Iglesia Comunión-participación-solidaridad, al impulso de sus acción evangelizadora, al diálogo interreligiosos, a la animación del ecumenismo y la interacción con personas e instituciones de la sociedad en general.

• Promover espacios de encuentro, formación y reflexión para todos los agentes pastorales, en conjunto.

• Promover espacios de encuentro para todos los agentes pastorales organizados por especialidades, tomando en cuenta la diversidad de dones, carismas, ministerios y funciones.

ÁREA MISIÓN: La conversión pastoral y renovación misionera de las comunidades

• Promover espacios de encuentro, formación, reflexión, diálogo y actualización sobre los temas relacionados con la nueva evangelización, la conversión pastoral y renovación misionera de cada uno en la Iglesia y de todas las comunidades.

• Dar impulso al diseño y desarrollo de la Jornada Nacional de Formación, como una oportunidad propicia para lograr una línea común de formación en los agentes pastorales de la Iglesia en Venezuela.

ÁREA ANIMACIÓN: La espiritualidad de comunión y misión

• Promover programas permanentes de formación en la espiritualidad de comunión y misión, favoreciendo la toma de conciencia de identidad de cada uno de los miembros de la Iglesia en Venezuela, reconociendo y aceptando la diversidad de dones, carismas y ministerios (Cf. ICM 67; 148. 154; 155).

ÁREA ORGANIZACIÓN: Expresiones más eficaces de la comunión en misión

• Animar a cada Departamento del SPEV a diseñar, en sinergia con el INPAS, un plan de formación sistemática para los agentes pastorales, a nivel nacional, de sus áreas específicas.

• Consolidar el Equipo de Animación INPAS, como estructura de soporte, apoyo y cooperación, con miras al mejor desenvolvimiento de sus servicios, y como equipo de promoción y animación de la espiritualidad de comunión a nivelo nacional.

• Animar a los Obispos a que elijan un Delegado de Formación de su Iglesia particular y lo integren al INPAS, para favorecer los procesos formativos que sean necesarios a nivel local o de las Provincias Eclesiásticas.

• Promover y consolidar la Asamblea de Delegados de Formación y los Responsables principales de todas las instancias eclesiales de formación de Venezuela.

• Promover y fortalecer, en todo el país, la red de Amigos del INPAS con la finalidad de asegurar en proceso de consolidación y financiamiento del Instituto.

ÁREA CONTRIBUCIÖN A LA SOCIEDAD: Cultura de la vida, de la solidaridad, la fraternidad y la esperanza

• Promover espacios de encuentro, diálogo y formación para agentes pastorales y personas e instituciones en general para contribuir a la gestación de una nueva sociedad donde se viva en justicia, fraternidad y paz

 

EJES TEMÁTICOS PARA LA PROGRAMACIÓN ANUAL

AÑO 2012:
VIVIR Y CONSTRUIR LA PAZ

AÑO 2013 (Año de la fe):
VIVIR Y TRASMITIR LA FE

AÑO 2014:
VIVIR Y PROCLAMAR LA VERDAD Y EL AMOR

ACONTECIMIENTOS EMBLEMÁTICOS DEL TRIENIO

En la Iglesia universal
• Sínodo de los Obispos sobre la Nueva Evangelización (Octubre 2012).
• 50 Aniversario del Concilio Vaticano II (11 de Octubre 2012).
• Año de la Fe (Octubre 2012-Octubre 2013).
• Jornada Mundial de la Juventud – Río de Janeiro – Julio 2013.

En la Iglesia en Venezuela
• 40 aniversario de la organización del Secretariado Permanente del episcopado venezolano (Septiembre-Octubre 1972).
• 4 CAM – 9 COMLA – Maracaibo, Noviembre 2013

 

 

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