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Comunicado de la Pastoral Universitaria de Venezuela ante la grave situación del país

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HACIA UNA PASTORAL UNIVERSITARIA PROFÉTICA Y RENOVADA,
PORTADORA Y COMUNICADORA DE LA ESPERANZA

 

 

"Jesús se volvió, y al ver que lo seguían les preguntó:
- ¿Qué buscan? Ellos dijeron: - Maestro ¿Dónde vives?
Jesús les contesto: Vengan y lo verán" Jn 1, 38-39

 

 

"La Universidad y, de modo más amplio, la cultura universitaria constituyen una realidad de importancia decisiva.
En su ámbito se juegan cuestiones vitales, profundas transformaciones culturales, de consecuencias desconcertantes,
suscitan nuevos desafíos. La Iglesia no puede dejar de considerarlos en su misión de anunciar el Evangelio"
(Congregación para la Educación Católica. CPL, 1994)

 

 

 

A nuestros hermanos y hermanas en estos tiempos de crisis en nuestro país.

 

 

Siendo la Pastoral Universitaria en Venezuela la acción evangelizadora de la Iglesia Católica en el ámbito universitario, que busca generar un espacio privilegiado para el diálogo de la Iglesia con la cultura, el mundo académico y con las preguntas existenciales de estudiantes, profesores, administrativos, obreros y demás miembros de la comunidad universitaria; que propone ese diálogo, como lugar de encuentro y quiere alcanzar a todos, reconociendo a la universidad como un lugar importante para transformaciones de la sociedad y del pensamiento, desde aquel que es la Verdad; queremos caminar como agentes de pastoral, con todas las comunidades universitarias del país de las cuales aseguramos "gozan de una mayor capacidad para la búsqueda desinteresada de la verdad; búsqueda, que no está subordinada ni condicionada por intereses particulares de ningún género" (Juan Pablo II: Ex cordeEcclesiae, 7).

 

Queremos, además, hacernos eco de los últimos comunicados de nuestros obispos en referencia a la situación actual del país, apoyados en las enseñanzas que emanan del Evangelio y recogidas en la Doctrina Social de la Iglesia, donde se destacan los valores de libertad, justicia y verdad que conducen a todo lo noble, bello y justo; y haciendo presencia como Iglesia Católica en nuestras universidades, "presencia... que constituye de por sí un motivo de interrogación y de esperanza para la Iglesia"(Congregación para la Educación Católica. CPL, 1994).

 

Como ciudadanos conscientes de este país, que testimoniamos explícitamente nuestra fe y desde nuestra condición de miembros del Consejo Nacional de Pastoral Universitaria, donde representamos el trabajo evangelizador realizado en al menos 30 Universidades e institutos de educación superior, públicos y privados del país, asumiendo el reto planteado por el papa Francisco en su mensaje para la Jornada Mundial de la Paz del año 2016, no podemos ser "indiferentes al grito de la dolor de la humanidad que sufre", comunicamos:

 

1. Considerando, que nuestra alegría pascual proveniente de la Resurrección de aquel que es nuestra esperanza, Jesucristo fuente de Verdad y Vida, ha sido profundamente enlutada por las muertes violentas que a diario ocurren en nuestro país, en especial la de estudiantes de nuestra Universidad venezolana que han alzado su voz en las calles ante la escasez, alto costo de la vida, inseguridad y en un llamado al respeto del hilo constitucional. Situación que entristece no sólo a sus familias, sino a todo un país que mira en sus jóvenes el presente y futuro de nuestra amada tierra.


2. Considerando, que muchos profesionales universitarios, especialmente docentes e investigadores de nuestras casas de estudio, así como jóvenes estudiantes han optado por emigrar, buscando revertir en sus vidas el panorama cada vez más incierto y sin garantías para cumplir sus sueños y proyectos.


3. Considerando, que es un derecho consagrado en la Constitución la protesta pacífica y el opinar distinto y que actualmente por el ejercicio libre de estos derechos, estudiantes y profesores han perdido la vida en el intento y muchos están privados de libertad.


4. Considerando, que en medio de la acción profética de la Iglesia, amante y promotora de los hechos de paz y vínculos de esperanzas, visualizamos en nuestros jóvenes estudiantes universitarios su responsabilidad ante la demostración viva de este carácter de la esperanza que cambia la vida y salva al mundo, con los problemas y las angustias, con los interrogantes y las certezas, con las aspiraciones y los compromisos que el deseo de una vida mejor genera y en nosotros los creyentes la oración alimenta.


5. Considerando, que en el personal técnico-administrativo de cada universidad venezolana visualizamos el desarrollo de sus tareas que se unen a la de los estudiantes "en el contexto de la gran familia universitaria para apoyar la múltiple actividad formativa, profesional" y profética que anuncia y denuncia en su búsqueda incansable de la verdad que nos hace libres. (Benedicto XVI, Discurso a la Comunidad de la Universidad Católica del Sagrado Corazón, 2011)


6. Considerando, que los docentes tienen un papel decisivo que inicia por mostrar oportunidades y esperanzas incluso donde solo hay problemas, lo cual es fermento en la tradición judeocristiana "de cultura y luz para la inteligencia, estímulo para desarrollar todas las potencialidades positivas, para el bien auténtico del hombre", acompañando la construcción de una sociedad que respete los derechos fundamentales de todos para el incremento constante del bien común. (Benedicto XVI, Discurso a la Comunidad de la Universidad Católica del Sagrado Corazón, 2011)


7. Considerando, que las autoridades universitarias se mantienen unidas, firmes y decididas a seguir comprometidos con el país, generando el conocimiento y el saber en todas las casas de estudios para dialogar y dar respuestas a la nación en estos tiempo tan turbulentos.

 

Manifestamos:


1. Nuestro valor y aprecio a las voces pacíficas de nuestros compañeros universitarios que no son indiferentes ni permanecen sumisos ante la miseria humana porque orientan su "investigación y estudio a la profundidad de las raíces y causas de los graves problemas de nuestro tiempo, prestando especial atención a sus dimensiones éticas" y profundamente humana. (Juan Pablo II. Ex Corde Ecclesia, 32)


2. Nuestra solidaridad con todos aquellos que desde la Universidad y en diferentes espacios apuestan, creen, esperan y trabajan por un mejor país y nos unimos a su causa, trabajando con ellos desde la Pastoral en la Universidad, pues "del grupo cristiano, del Pueblo de Dios tienen que salir los hombres que van a ser los verdaderos liberadores de nuestro pueblo" (Homilía de Monseñor Romero, 24 de marzo de 1980).


3. Que en medio de la acción de la caridad intelectual que requiere nuestra patria en este momento, hacemos vida a las históricas palabras que San Juan Pablo II imploró en Polonia ante la situación de su país y decimos junto a él: Nosotros gritamos, como hijos de esta tierra, ¡Descienda tu Espíritu! ¡Descienda tu Espíritu! ¡Y renueve la faz de la tierra, de esta tierra!


4. Que en medio de la crisis que vivimos en el país y en la Universidad Venezolana de distintas maneras, solicitamos el cese de la represión y que se garantice el derecho a la protesta pacífica. Condenamos rotundamente la muerte de venezolanos en medio del ejercicio de este derecho, acompañamos con nuestras oraciones a estas víctimas y a sus familias.


5. Que nos unimos incansablemente en súplicas, plegarias, acciones e iniciativas de bien común que surjan desde el seno de la Pastoral Universitaria para con nuestro pueblo necesitado y sufriente.

 

Suplicamos a María de Coromoto que renueve la fe en toda la extensión de nuestra patria y nos conceda la unión para el encuentro y respeto de todos por medio del don precioso de la libertad y amor al prójimo que ha aportado el cristianismo a la humanidad.

 

 

Caracas, 04 de mayo de 2017

 

 

Comisión Episcopal de Educación

Consejo Nacional de Pastoral Universitaria